Imagen EL AUTOR, DOCTOR JACI REGIS.

Capítulo IV – Instrumento de Expresión y Comunicación

1. El periespíritu

DOCTRINA KARDECISTA (en adelante D.K.) – “Definido por Allan Kardec como el cuerpo fluídico inherente al Espíritu y que lo identifica en el plano extra físico, el periespiritu es un cuerpo temporal, creado por la mente de la persona y que expresa la morfología del cuerpo somático. Su composición energética es extremadamente porosa y fácilmente manipulable por la mente, presentando gran plasticidad, razón por la cual estampa los estados mentales del Espíritu.
Dada la naturaleza incorpórea del Espíritu él necesita de una auto identificación externa. Por eso crea ese organismo energético con el que se expresa en las relaciones extracorpóreas, sea encarnado cuando se exterioriza y, principalmente, como desencarnado.

COMENTARIO DE FLAMA ESPIRITA (en adelante F.E.) – Si es una creación de la mente de la persona (o sea, del Espíritu) será necesariamente una creación automática o automatizada por el progreso, del animal, en primera instancia, y del Espíritu, después (después de su paso al reino hominal). Por ello, no podría en ninguna manera ser una creación voluntaria del Espíritu, ya que éste se desconoce como tal en estos primeros tramos evolutivos.

D.K. – “Las funciones del cuerpo mental, adherido al Espíritu de forma permanente, han sido confundidas como funciones del periespíritu, un organismo temporal.
F.E. – “Inserto en el universo material, con él interactúa desenvolviendo un “cuerpo mental” como apéndice de almacenamiento de las experiencias; así se expresaba, en este mismo sentido, el Dr. Regis en el Cap. II de la 2ª parte de este opúsculo. Técnicamente no puede descartarse que la estructura del periespíritu –tal y como la entiende el autor- tenga una fracción temporal que se renueve cuando el espíritu cambie de hábitat; es decir, cuando pase de un centro reencarnatorio (como es la Tierra) a otro (más o menos avanzado). Probablemente está en la línea de lo que podemos leer en “El Libro de los Espíritus” (pregunta núm. 94):
P.- “¿Dónde toma el Espíritu la envoltura semi-material?”
R.- “En el fluido universal de cada globo, y por esta razón no es igual en todos los mundos. Al pasar de uno a otro mundo, el Espíritu cambia de envoltura, como vosotros de vestido.”

D.K. – “El periespíritu se deshace durante la gestación y es recreado durante el desenvolvimiento del cuerpo, reproduciendo la morfología del soma, que es la forma concreta de su propia identificación.
F.E. – La idea que podíamos tener de la relación periespíritu-cuerpo durante la concepción y gestación del feto, era (es) exactamente la contraria de la que expresa el Dr. Regis; es decir, el periespíritu sería, precisamente, el molde sobre el que se desarrollaría el cuerpo en formación, con las incuestionables aportaciones genéticas de los padres, evidentemente. Así podemos leer (Gabriel Delanne, “La Evolución Anímica”, cap. I):
“Mediante las experiencias espiritistas hemos podido comprobar que los espíritus tienen la forma humana, y que esta forma no es meramente aparente, sino que el periespíritu es todo un organismo fluídico sobre el cual se moldea la materia que se organiza para confeccionar el cuerpo físico.”
“En cada ser, desde su origen, se puede advertir la existencia de una fuerza que actúa en dirección fija e invariable según la cual será edificado el plan escultural del recién nacido, al propio tiempo que su tipo funcional.”
“Siendo la materia primera idéntica para todas las plantas y la fuerza vital idéntica para todos los individuos, es preciso que exista otra fuerza que dé y mantenga la forma. Nosotros atribuimos esta misión al periespíritu, así en el reino vegetal como en el animal.
“La idea directriz la hallamos tangiblemente realizada en la envoltura fluídica del alma; ella es quien incorpora la materia, la que vela por la sustitución de las partes usadas o destruidas, la que preside a las funciones generales y la que mantiene el orden y la armonía en medio de ese torrente de materia que sin cesar se renueva.”
En otro lugar (“La Reencarnación”, cap. II), el ingeniero Delanne llega a denominar al periespíritu como siendo el “inconsciente fisiológico” del espíritu; es decir, como siendo el archivo de todas las experiencias fisiológicas del espíritu a través de sus experiencias en todos los reinos de la naturaleza.
En el capítulo II, apartado 1 de este opúsculo, ya manifestamos nuestra extrañeza acerca de ese concepto de “cuerpo mental”.
Ciertamente, por el mero hecho de que estos conceptos de “cuerpo mental” y de la “temporalidad” del periespíritu hayan sido propuestos por Jaci Regis, merecen ser tenidos en cuenta y debatidos, aunque, personalmente, no comprendamos su alcance real.

2. La mediumnidad

D.K. – La mediumnidad es el portal, el instrumento que liga los dos universos vibratorios en donde el Espíritu desenvuelve sus aptitudes.
Fenómeno natural, la mediumnidad, no obstante, depende del intérprete; del médium. Y esa dependencia es el anillo débil del sistema. Antes de Allan Kardec fue encarada de forma aleatoria, mística, mágica, sobrenatural, con uno u otro profeta, o con médiums extraordinarios que produjeron obras, fantásticas o serias, pero sin continuidad racional.
F.E. – Es verdad que el/la médium es el eslabón frágil del proceso mediúmnico ya que como intérprete puede influir, incluso inconscientemente, en el mensaje obtenido. A este respecto, recomendamos la lectura atenta del capítulo XIX de “El Libro de los Médiums” (“Papel del médium en las comunicaciones espiritistas”), donde Kardec y las comunicaciones de diversos espíritus, matizan excelentemente esta posible influencia del médium. Sólo como botón de muestra (apartado 223.10):
“De estas explicaciones parece resultar que el Espíritu del médium nunca es del todo pasivo…
“Es pasivo cuando no mezcla sus propias ideas con las del Espíritu comunicante, pero jamás se anula por completo. Su concurso resulta siempre necesario, en su carácter de intermediario, aun en el caso de los que denomináis “médiums mecánicos”.
¿Quiere ello decir que nunca se puede confiar plenamente en las comunicaciones mediúmnicas? El nivel de confianza viene dado por la seriedad de los grupos espiritistas, por la experiencia de los directores de sesión y, evidentemente, por la buena voluntad y el mayor desinterés material por parte de los médiums.

D.K. – “Gracias a Allan Kardec, que por cierto no era médium y por eso mismo pudo analizarla, normalizarla y darle una directriz, es que se dio un empleo apropiado a ese instrumento. Y gracias a la mediumnidad él obtuvo las informaciones con las cuales creó el cuerpo doctrinario del Espiritismo.
F.E. – Podemos añadir a este comentario del Dr. Regis que, afortunadamente, Kardec no era médium, ya que de haberlo sido hubiera podido mezclar sus propias experiencias y sensaciones a sus interpretaciones doctrinarias y analíticas del fenómeno, lo cual hubiese supuesto un fuerte hándicap para la imparcialidad y precisión que siempre caracterizan sus comentarios.
Es cierto que gracias a la mediumnidad, Kardec pudo conformar este edificio doctrinal tan formidable que es el Espiritismo; pero, no debemos confundirnos, Kardec no era el secretario de los espíritus, no era un mero observador o recopilador. De hecho él fue quien decidió qué temas había que tratar, el seleccionó las comunicaciones que le parecieron más adecuadas y, también, añadió numerosos comentarios de su propia iniciativa. Evidentemente él es el Fundador del Espiritismo.
Asimismo, Kardec dignificó el ejercicio medianímico. Condujo a la mediumnidad del oscurantismo a la observación científica, que no es poco…

D.K. – “Sin embargo, a pesar de su aprendizaje y buen sentido, él creyó que la intervención de los Espíritus, por sí misma, revolucionaría el mundo. En verdad quien lo revolucionó fue él, con su genial trabajo creador, sabio que, en líneas generales delineó un nuevo tipo de pensamiento que, como dijimos, fue desvirtuado por la presión de los conceptos milenarios del cristianismo.
Entre tanto, desde Allan Kardec, aun con el desprecio de las élites científicas y el combate del esquema religioso cristiano, el plano extrafísico no puede más ser ignorado.

F.E. –
Hoy en día, a través de películas o series de televisión -más o menos afortunadas- se asoma en los hogares de muchas familias la realidad de la existencia y comunicabilidad del mundo espiritual. Tal vez ello, aunque ciertamente no debamos ser muy optimistas, pueda ayudar poco a poco a normalizar la extremadamente deformada información que se ha transmitido acerca de la mediumnidad. Tal vez, a muy largo plazo, sea una manera de obviar ese desprecio de las élites científicas y el combate de los esquemas religiosos.

D.K. – “Ahora se intenta crear formas de comunicación electrónicas que puedan alcanzar la tan deseada certeza en la relación de los vivos y los “muertos”.
F.E. – No dudamos que en un futuro más o menos lejano, pueda llegar a darse este tipo de comunicaciones instrumentales. Realmente ello constituiría una prueba contundente de la existencia de los espíritus.

D.K. – “Pero las directrices de “El Libro de los Médiums” son rumbos seguros para evitar los tropiezos de ese instrumento tan valioso y frágil.
F.E. – Estamos completamente de acuerdo en la necesidad, prácticamente imperiosa, de que se dé en los centros espiritistas serios un estudio concienzudo y detenido de este excelente libro. Su conocimiento es el mejor preservativo de muchos fracasos e incertidumbres. ◙