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ALLAN KARDEC A COLORSoc. Espiritismo Verdadero
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Doctrina
Síntesis biográfica del Profesor
Hippolyte Leon Denizard Rivail
Allan Kardec”Nacer,morir, renacer nuevamente… y progresar sin cesar, tal es la Ley”

Hippolyte Léon Denizard Rivail nació en la ciudad de Lyón, Francia, el 3 de octubre de 1804. Provenía de familia católica, y hasta casi cumplir los doce años de edad cursó los primeros estudios en su ciudad natal. Luego es enviado a completarlos en Yverdon, Suiza, donde concurrió al Instituto de Educación Pestalozzi, donde recibió una fuerte influencia protestante.
Buena parte de sus antepasados se habían destacado en la magistratura, pareciendo que el joven Rivail había de seguir el mismo rumbo de sus mayores.
Pero nada más desacertado, pues sus inclinaciones vocacionales fueron las ciencias y la filosofía, pero fundamentalmente la pedagogía.
En Yverdon se convirtió en discípulo destacado, del célebre pedagogo Pestalozzi.
Allí Rivail estudia las ciencias físico químicas, biología, geografía, astronomía y hasta realizó estudios de medicina, sin llegarse a comprobar, a ciencia cierta, hasta ahora, si alcanzó a doctorarse en la misma.
Era también un filólogo distinguido que conocía a fondo y hablaba correctamente el inglés, el italiano, el español, el holandés y el alemán, además del francés, traduciendo para la lengua de Goethe varias obras de educación y moral.

Luego de finalizado sus estudios en Suiza, regresó a Francia y de inmediato, siguiendo las huellas de su maestro, se abocó a la tarea educativa, lanzando en 1824, a la edad de diecinueve o veinte años, el primero de sus libros: “Curso Práctico y Teórico de Aritmética, según el Método de Pestalozzi, con Modificaciones”.

Con este libro se convirtió en Francia en la mayor autoridad en lo referente al método educativo de Pestalozzi, el que se siguió reeditando hasta 1876, siete años después de su desencarnación, además de otras obras de educación que publicó más tarde, algunas de ellas adoptadas por la misma Universidad de Francia.
En el período que va de 1824 a l848, se dedica completamente a la educación
En 1828 dio a publicidad: “Plan propuesto para el mejoramiento de la instrucción pública”. Y ese mismo año funda el Instituto Rivail, semejante al Pestalozzi. Allí se estudiará todo lo correspondiente al arte de formar a los hombres.
Su preocupación principal es la educación moral, la única que hace del niño un ciudadano justo y un hombre de caridad.

En 1831, la Academia Real de Arrás lo premió por un trabajo presentado en concurso, el que intituló: ¿Cuál es el sistema de estudios más en armonía con las necesidades de la época?.

Ese mismo año comenzó a circular su Gramática francesa clásica, obra didáctica en la que Rivail muestra :”poseer sólidos conocimientos de las lenguas latina, griega, gálica y las neorrománicas, afirmando su reputación de profesor emérito”.

Otras obras fueron apareciendo sucesivamente como frutos de sus desvelos de educador: “Manual de los exámenes para los diplomas de capacidad,” en 1846; “Catecismo gramatical de la lengua francesa”, en 1848; “Programa de los cursos usuales de química, física, astronomía y fisiología”, en 1849, el que resumía los cursos que dictaba en el Liceo Polimático; editando más tarde los “Dictados normales de los exámenes del Ayuntamiento y la Sorbona”, acompañado de “Dictados especiales sobre las dificultades ortográficas”.

Por tanto, antes de que los fenómenos mediúmnicos fueran objeto de su estudio racional, el profesor Rivail había demostrado poseer una sólida y vasta cultura y sus obras eran las de un auténtico maestro de la pedagogía moderna. Conocimientos que podemos ampliar en la Vida y obra de Allan Kardec, de André Moreil y Allan Kardec, la meritoria obra conjunta de Francisco Thiesen Y Zeus Wantuil, compendiada en tres documentados volúmenes.

El 6 de febrero de 1832, cuando contaba veintiocho años de edad, Rivail contrae enlace con la señorita y profesora también, Amélie Gabrielle Boudet.
Ella le llevaba nueve años, pero demostraba diez menos que él, pues tenía a la sazón treinta y siete años de edad, dado que había nacido el 23 de noviembre de 1795.

Por ese tiempo Rivail era director del Instituto Técnico Pedagógico (sistema Pestalozzi) de la calle Sevres 35, en París.
El socio de Rivail era su tío materno, quien adolecía de la pasión del juego, motivo que le ocasionó grandes pérdidas de dinero, por lo que el profesor Rivail solicitó la liquidación del Instituto.

Estaba lejos de ser próspero el futuro del ayer joven estudiante, pero su labor educacionista (ésta es la profesión que hace figurar en su acta de casamiento), la atención de tres contabilidades que llevaba y el éxito de sus obras didácticas tuvieron la virtud de recuperarlo económicamente.

En el período que va de 1835 a 1840 organizó en su morada de la calle Sevres cursos gratuitos de química, física, astronomía y anatomía comparada.
Prosiguiendo su carrera pedagógica, el profesor Rivail hubiera podido vivir feliz, honrado y tranquilo, rehecha su posición económica merced a una labor fervorosa y al brillante éxito que coronaba sus esfuerzos; pero su destino le llamaba a una más pesada tarea, a una obra mayor que habría de mostrarlo siempre a la altura y dignidad de ella.

En 1854,a los 50 años de edad, el profesor Rivail oyó hablar por primera vez de las mesas giratorias a su amigo Fortier, magnetizador, con quien mantenía relaciones por motivos de sus estudios de magnetismo, los que realizaba desde los diecinueve años.

Fortier le dijo un día: “He aquí una cosa extraordinaria, no solamente se hace girar una mesa, magnetizándola, sino que se la hace hablar; se la interroga y ella contesta”. “Esto -respondió Rivail-, es otra cuestión; yo creeré en ello cuando lo vea y se me haya probado que una mesa tiene cerebro para pensar, nervios para sentir y que puede convertirse en sonámbula. Hasta entonces, permitidme que no vea en ello más que un cuento para niños”.

Tal era en los comienzos el estado de espíritu del profesor Rivail. No niega nada por prejuicio; pero pide y busca pruebas, quiere ver y comprobar para creer.

En este lapso que transcurre entre 1854 y 1856 se abre un nuevo horizonte ante los ojos del pensador profundo y del observador sagaz. Es la etapa en que el nombre de Rivail va a dejar lugar al de Allan Kardec.

Estamos en mayo de 1855 y Rivail se encuentra en la casa de Roger, excelente sonámbula.
Se hallan también Saint-René Taillandier, Fortier, Patier y la señora Plainemaison, nombres que comparten sus primeras observaciones e investigaciones .
A Rivail le impresiona el sereno y convencido criterio de Patier, funcionario público de amplia consideración, el que le habla de los Espíritus y de las respuestas que brindan a sus preguntas.

Luego de esto Rivail fue invitado a las sesiones que tenían lugar en la casa de la señora Plainemaison, calle Grange-Bateliere 18, de París.
“Allí fue donde por primera vez presencié el fenómeno de las mesas giratorias que saltaban y corrían, y ello en condiciones tales que la duda era imposible” -escribe Rivail-.
Es aquí donde traba relación y amistad con la familia Baudin, a cuyas sesiones familiares es invitado.

“Fue allí -expresa- donde hice mis primeros estudios sobre Espiritismo, más fundamentados sobre las observaciones que sobre las revelaciones. Apliqué a esta nueva ciencia, como lo había hecho siempre, el método experimental. Jamás senté una teoría preconcebida. Observaba con atención, comparaba, deducía y sacaba conclusiones; de los efectos me remontaba a las causas mediante la deducción y el encadenamiento lógico de los hechos y admitiendo la viabilidad de una explicación solamente cuando podía resolver ella todas las dificultades inherentes al problema.
[…] Ese es el procedimiento que utilicé toda mi vida, a partir de los veinticinco o veintiséis años. De entrada comprendí la gravedad de la investigación que emprendía y entreví en esos fenómenos la clave del oscuro y controvertido problema del pasado y el porvenir de la humanidad, la solución y la respuesta a todas mis búsquedas.
Se trataba de una revolución completa en las ideas y las creencias; por lo tanto, debía actuar con circunspección y no a la ligera; ser positivista y dejar los ideales de lado para evitar afirmaciones ilusorias.
Con todo, Rivail estuvo a punto de abandonar estos estudios, absorbido por otras ocupaciones; y eso hubiera hecho de no ser las reiteradas solicitudes de los señores Carlotti, destacado linguista con quien mantenía una amistad de veinticinco años; Taillandier, literato, doctor en letras y más tarde miembro de la Academia Francesa; Tiedeman-Manthese, filósofo holandés y primo hermano de la reina de Holanda; Antoine Léandre Sardou, profesor lexicógrafo y autor de varias obras escolares; su hijo Victorien Sardou entonces joven estudiante de medicina y más tarde médium dibujante, famoso dramaturgo y miembro de la Academia Francesa; además de Pierre-Paul Didier, futuro editor de sus obras e impulsor de la famosa Librería Académica, quien hacia cinco años que seguía el estudio de tales fenómenos.

Estas personalidades habían reunido cincuenta cuadernos de comunicaciones diversas que era necesario estudiar y catalogar.
Conociendo la capacidad de síntesis de Rivail, entregaron a éste los mismos, pidiéndoles que los analizara y cotejara sobre la base de un plan orgánico.
Rivail puso manos a la tarea: Tomó los cuadernos, los anotó cuidadosamente, suprimió las repeticiones y puso en su lugar los dictados de cada sesión.

“Hasta entonces-dice él mismo-, las sesiones en casa del señor Baudin no tenían una finalidad determinada; decidí por ello darles un giro preciso y obtener respuestas que me interesaban desde el punto de vista de la filosofía, la psicología y la naturaleza del Mundo Invisible.
Llegaba a cada sesión con una serie de preguntas preparadas y metódicamente ordenadas, las que siempre fueron respondidas con precisión, profundidad y de una forma lógica. [..] Huelga decir que, precisamente, estas comunicaciones desarrolladas y completadas luego formaron la base de El Libro de los Espíritus”.
En 1856 Rivail asistió a reuniones mediúmnicas que tenían lugar en la casa del señor Roustan, con la señorita Japhet, sonámbula, como médium que obtenía interesantes comunicaciones.
Por intermedio de ella hizo revisar las obtenidas anteriormente.
Kardec manifiesta que no quedó del todo satisfecho con esta revisión, lo que lo movió a consultar a otros médiums, siendo el caso que en preguntas espinosas de “El Libro de los Espíritus” han llegado a colaborar hasta diez médiums distintos, como manifiesta en la obra.
La primera publicación salió a luz el 18 de abril de 1857, en París, con el seudónimo de Allan Kardec, su nombre de otra existencia anterior entre los druidas. Esta primera edición constaba de 501 preguntas.
Ella se agotó en poco tiempo, demorándose la segunda edición hasta 1860 para ser “enteramente refundida y considerablemente aumentada”, pues ella lleva como sabemos las 1018 preguntas y respuestas actuales, con sus comentarios correspondientes.
O sea que en menos de 3 años, desde l854 en que por primera vez oye hablar del fenómeno, hasta l857, en que aparece la primera edición de “El Libro de los espíritus”, fue capaz de elaborar una doctrina, en base a la observación de un fenómeno, la mediumnidad, a la cual consideraba no sólo una forma de comunicación con el mundo espiritual, sino también una facultad que le permitió elaborar una metodología por la cual los espíritus ilustran a los hombres.
Toda su obra tiene el sello de la investigación metódica, racional y científica, porque reúne las características del mismo. Campo de estudio: El espíritu encarnado y desencarnado. Metodología propia: uso responsable de la mediumnidad. Fenómeno repetible: comunicación entre ambos mundos.
Los siguientes libros que le sucedieron a aquél inicial: El Libro de los Médiums, (1861); Imitación del Evangelio según el Espiritismo, (abril de 1864), modificado luego este título original por el de El Evangelio según el Espiritismo; El Cielo y el Infierno o la Justicia Divina según el Espiritismo, (1 de agosto de 1865) y La Génesis, los Milagros y las Profecías según el Espiritismo, (enero de 1868); más tres obras de introducción: Instrucción Práctica sobre las Manifestaciones Espíritas, (1858) Qué es el Espiritismo, (1859), y El Espiritismo en su más simple expresión, (1862), además de una complementaria: Obras Póstumas, (1890).
Constituyó la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas el 1 de abril de 1858.Fundó la Revista Espírita en enero de 1858, la que dirigió bajo su responsabilidad hasta la fecha de su desencarnación, el 31 de marzo de 1869.
Hoy a la distancia quizás podramos imaginar lo que debe haber significado para ese ser, la posibilidad tangible de descubrir y palpar la existencia de un mundo espiritual tan real y consciente como el nuestro, con todas las vivencias que ello significa y la posibilidad de poder intercambiar conocimientos y poderles hacer a los espíritus las preguntas que acompañaron al hombre desde los comienzos de los tiempos: ¿de dónde venimos?,¿ hacia dónde vamos?, ¿quien nos creó? ¿por que somos tan diferentes?, ¿cuál es el sentido de la existencia;… y todos los interrogantes que materializaron “El Libro de los Espíritus”.

La fuerza del Espiritismo
reside en su filosofía,
en el llamamiento que hace a
la razón y al buen sentido.
Allan kardec

El Libro de los Espíritus, “Conclusión”, VI

 

 

“La fuerza del Espiritismo reside en su filosofía, en el llamamiento que hace a la razón y al buen sentido.”

Allan Kardec

Güemes 255 –  (2300) Rafaela – Santa Fe – Argentina – Tel: 03492- 425190  – Email: info@sev.org.ar

 

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Desde su fundación en el año 1928, la Sociedad Espiritismo Verdadero ha procurado ser un ámbito de difusión y sedimentación de los valores morales universales, que -desde cada persona- se proyectan a la sociedad, aportando a la constitución de una Nación que nos identifica y une en un sentimiento de afinidad y patriotismo.

Vea nuestro articulo Publicado en el diario la opinion :

 

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¿Qué es el Espiritismo?  

¿Qué es el Espiritismo?
Acceder al conocimiento de la Doctrina Espírita, es una tarea que demanda tiempo, análisis, reflexión, porque no es un conocimiento más que se incorpora a nuestro intelecto, sino que también invade nuestro sentir y se proyecta en nuestro accionar.
No es algo más que sabremos sobre la vida y sobre la muerte, sino esencialmente hace a un estilo de vida, a una forma consciente de analizar la evolución. Es una filosofía existencial que nos permite enfocar los problemas cotidianos, tratando de encontrar el por qué de la vida, del dolor, de las diferencias individuales, de saber si alguien recoge nuestros esfuerzos, si existe Dios y cómo se manifiesta, de descubrir el móvil del progreso, los mecanismos evolutivos de las Leyes Divinas, en fin, el objetivo trascendente de la encarnación.

¿Qué significa Espiritismo?.

Espiritismo, es una palabra creada por Allan Kardec, para designar una nueva doctrina espiritualista que, compartiendo con otras corrientes la idea de Dios, la reencarnación, la existencia de los espíritus, la inmortalidad del alma, particulariza en este Conocimiento, la posibilidad de la evocación y diálogo con los espíritus desencarnados y prioriza la trascendencia moral de las Leyes Divinas que regulan la evolución.
Etimológicamente proviene de dos acepciones: Espirit: espíritu, e Ismo: sistema. Espiritismo significa entonces: Sistema para el estudio del espíritu, con todas las connotaciones que éste tiene: su relación con Dios, con las Leyes Morales, las vidas sucesivas, la organización del mundo espiritual, y su influencia y manifestación en el mundo material. Y para este amplio y profundo estudio del espíritu y las leyes que rigen su evolución, cuenta con un instrumento sumamente valioso: la mediumnidad, facultad que permitió la elaboración de un método por el cual los espíritus transmiten sus experiencias a los hombres.

¿Cuándo aparece el Espiritismo?

Podemos diferenciar dos etapas:

a) El espiritismo como fenómeno:
Interpretando la palabra fenómeno como sinónimo de un hecho capaz de ser observado, analizado, repetido, comprobado, no como algo raro o esporádico. Es decir el fenómeno mediúmnico, en sus diferentes manifestaciones.
Podemos remontarnos al año 1744, con el médium sueco Manuel Swedenborg, que es el primer médium moderno que ha hecho una descripción clara y precisa del proceso de la muerte y del mundo espiritual .
Pero es recién en el año 1847 que se produce la eclosión del mismo, cuando en el estado de Nueva York, en una localidad llamada Hydesville, comenzaron a escucharse una serie de ruidos y movimientos de objetos, en una casa habitada por la familia Fox, Estos sucesos determinaron que un grupo de vecinos de esa localidad investigaran los hechos y obtuvieran sus conclusiones, las que fueron publicadas, y hasta el alcalde de la ciudad, los constató. Constató que en esa casa, por intermedio de la mediumnidad de las niñas Fox, Catalina de 8 años y Margarita de 10 años, se establecían comunicaciones razonadas entre el mundo invisible y el mundo visible.
Nace así el primer alfabeto espírita, que consistía en ” hablar” con un espíritu por medio de golpes, equivalentes a letras. Dicho documento, el cual se ajustaba a la más absoluta verdad, fue la primera evidencia “científica” de que las comunicaciones con el mundo espiritual, existen. Fue el comienzo de lo que hoy llamamos Investigaciones Espíritas.
Ese descubrimiento se propagó por toda América, al punto que en 1852, se realiza el primer Congreso Espírita en Cleveland, con el nombre de Moderno Espiritualismo. En 1854, el mismo tenía más de tres millones de adeptos en América y otro tanto en Europa. Y en ese mismo año, Kardec -Hipólito León Denizard Rivail, tal su nombre- toma contacto con esos fenómenos y se produce así el encuentro entre una ciencia que no sabía aún que lo era y un hombre honesto, positivo, conocedor del método científico de investigación, con una sólida trayectoria en la docencia, y un reconocido prestigio como pedagogo, que evita que la futura Doctrina Espirita siga siendo un simple entretenimiento de salón, para llegar a ser un Conocimiento Científico de bases universales, al crear un método que permitía usar la mediumnidad para el estudio del mundo espiritual y las Leyes que lo rigen y rigen su evolución.
KARDEC, describe así esta primera etapa de contacto con el fenómeno en su libro ¿Qué es el espiritismo?:” Hallábame pues, ante un hecho inexplicado en apariencia, contrario a las leyes de la naturaleza y al que razón se oponía. Todavía no había visto ni observado nada: los experimentos hechos en presencia de personas honorables y dignas de fe, me confirmaban la posibilidad del efecto puramente material, pero la idea de una mesa parlante no entraba todavía en mi cerebro”…
En la biografía de Moreil, Kardec explica que en esa época había un sinnúmero de fenómenos de movimientos de objetos provocados por la electricidad o por otro fenómeno físico que no se conociera aún, por lo que en un primer momento pensó en la posibilidad de algún fenómeno físico no explicado aun. Pero, la erraticidad de algunos movimientos y las respuestas inteligentes de otros, le hicieron pensar que podía existir otra explicación, a la cual abocó su estudio.
Entramos entonces en una nueva etapa, la del espiritismo como tal, la orgánica, la sistemática:
b) El Espiritismo como Doctrina:
Fruto de sus profundos y metódicos estudios y análisis, de ser capaz de descubrir las causas detrás del hecho, aparece el 18 de abril de 1857 por primera vez, “El libro de los Espíritus”.
Se llama así porque surgió de una lista minuciosamente elaborada de preguntas que Kardec formuló al mundo espiritual a través de diferentes médiums, él mismo manifestaba que hubo interrogantes que los corroboró hasta con diez mediumnidades diferentes, sobre temas puntuales, sometiendo luego, las respuestas obtenidas, al más estricto análisis racional antes de proceder a su aceptación.
El mismo constaba de 502 preguntas y respuestas, el q ue rápidamente se difundió por Europa y América, agotándose rápidamente la edición.
En marzo de 1860, aparece la segunda edición, con las 1018 preguntas y respuestas actuales y sus respectivos comentarios.
Kardec lo define así: “El espiritismo es la ciencia que trata la naturaleza, origen y destino de los espíritus y de sus relaciones con el mundo corporal”, “Es a la vez una ciencia de observación y una doctrina filosófica. Como ciencia práctica, consiste en las relaciones que pueden establecerse con los espíritus, como doctrina filosófica comprende todas las consecuencias morales que se desprenden de semejante relación”.
Kardec, nos propone además que “Al espiritista se lo deba conocer por su transformación moral”.
En “Obras Póstumas” (1890) manifiesta: “Era en 1854 cuando oí hablar por primera vez de las mesas giratorias… Presencié también algunos ensayos bastantes imperfectos de escritura medianímica sobre una pizarra con ayuda de una cestita…
“Apliqué a esta nueva ciencia como había hecho con toda otra, el método de la experimentación. Observé atentamente, comprobé, deduje las consecuencias de los efectos, quise remontarme a las causas por la deducción y el encadenamiento lógico de los hechos.
Procedí con los espíritus como hubiera procedido con los hombres, me sirvieron desde el más pequeño al más grande, como medios de estudio, nunca como reveladores predestinados”
” Después de la comprobación y de la fusión de todas las respuestas, ordenadas, clasificadas y muchas veces sometidas a examen en el silencio de la meditación, fue que decidí formar la primera edición de “El Libro de los Espíritus”, que vio la luz el 18 de abril de l857″..

Espiritismo es por lo tanto una Doctrina Filosófico – Moral, con bases Científicas, por lo que carece de dogmas, pero no de principios o fundamentos, en los que se asienta y sobre los que se estructuró y edificó. Ellos son:
1) Existencia de un solo Dios.
2) Existencia del espíritu inmortal, e indestructible de origen divino.
3) Existencia del Espíritu Protector o Ángel de la Guarda.
4) Elevación del pensamiento.
5) Ley de Reencarnación.
6) Evolución de todo lo creado.
7) Existencia de la mediumnidad, facultad para relacionarse entre los dos mundo.
8) Pluralidad de mundos habitados.
9) Conocimiento de sí mismo, base del progreso individual.

1)La idea de Dios
El tema Dios, es un conocimiento que escapa a nuestra comprensión, porque nuestro propio nivel evolutivo nos limita.
Aún así en primer término diremos que para el espiritismo la existencia de Dios es un hecho irrefutable, una verdad trascendente, a la que no podemos darle forma, ubicación o un lugar.
Dios es y existe y se manifiesta a través de su obra.
Por eso decimos que adentrarnos en el estudio de la idea de Dios es intentar bucear en el origen mismo de la vida, en el sentido del progreso, en el objetivo de la evolución.
La historia de la idea de Dios entre los hombres nos muestra que esta fue relativa a la evolución de los pueblos, sin embargo, esta idea imperecedera, se halla presente en toda la historia de la humanidad.
El Espiritismo afirma la existencia de un solo Dios, infinitamente bueno, sabio, todopoderoso, creador y organizador del Universo, mediante Leyes Justas, Perfectas y Misericordiosas.
Como espíritus encarnados entonces, nos encontramos muchas veces con la paradoja que, al querer definir a Dios, para acercarlo a nuestra comprensión, por más que usemos palabras como “Infinitamente Justo”, “Todopoderoso”, “Infinitamente Sabio y Bueno”, lo estamos limitando.
Quizá en lugar de tratar de explicarnos qué es Dios, deberíamos analizar, qué significa para nuestras vidas su existencia, y qué sentimientos alimenta en nosotros su nombre: ¿dudas, seguridad, rebeldías, amor, temor, certezas, escepticismo, admiración?.
Dios representa la seguridad de que alguien siempre está a nuestro lado, no EL específicamente, sino a través de espíritus familiares, o superiores, o mecanismos de las leyes de amor, que protegen y conducen nuestra evolución, y sobre todo significa que alguien, nos comprende, nos sostiene y nos ama, tal cual somos en cada momento evolutivo, sin juzgarnos, pero brindándonos las oportunidades para progresar, aunque estas oportunidades incluyan muchas veces etapas o situaciones de dolor.
El sentimiento que más fácilmente despierta en nosotros, es tal vez, la admiración ,por la perfección de su obra: la Creación y de todos los mecanismos evolutivos que se conjugan en ella. .
Si tuviéramos que explicar qué es Dios diríamos, salvando las limitaciones humanas, que Dios es permanente fuente de Amor y de Justicia. Porque la justicia para ser tal, debe estar imbuida de amor, y sólo a través de la conjunción de ambas, podemos percibir la fuerza y la misericordia de Dios. La Creación, es la manifestación de su amor; la ley de Reencarnación, es parte de la manifestación de su Justicia.
Amor y Justicia se hallan presentes en el origen de la vida, y son al mismo tiempo la meta de nuestra existencia, por eso no sólo es una creencia, sino la certeza de que Dios existe, dentro y fuera de nosotros, en el universo y en nuestro espíritu y que éste posee, al igual que la de todos los seres una parte de Dios. Por eso somos inmortales, por eso debemos progresar, por eso deseamos conocerlo, porque es nuestro origen y es nuestra meta, porque nada existe fuera de EL, de su Amor o de su Justicia.

La ciencia, que durante mucho tiempo lo negó, o dudó de su existencia, por ser incompatible con sus premisas, por la actitud de humanizar a Dios y sobre todo de asignarle milagros que transgredían las leyes o castigos que eran reñidos con su bondad, hoy, tiene una visión diferente del mismo,
Y tanto en el macro cosmos como en el microcosmos, los investigadores llegan a un punto donde la presencia de Dios, se hace imprescindible, para sostener sus hipótesis de trabajo. Por ej: Luis Pasteur manifiesta:” Con un poco de ciencia nos alejamos de Dios, con un poco más volvemos a Él”.
A. Einstein explica: “Creo en Él, que se revela a sí mismo en el orden armonioso de todo lo que existe”.
Cuando en l953 los Drs. J. Watson y F. Crick lograron determinar la estructura del ADN, dijeron que habían logrado ” determinar la existencia de un orden subyacente en la naturaleza, que determina y condiciona las múltiples formar de expresión con que puede manifestarse la vida, puede considerarse que la ciencia contemporánea ha hallado un principio rector que presupone la existencia de Dios”.
S. Hawking en su libro “Dios una hipótesis probabilística” ( 2008), escribe: “Qué es lo que da aliento a las ecuaciones y hace un Universo para que ellas lo descifren”… la respuesta sobre el total del Universo sería el triunfo definitivo de la razón humana, pues entonces conoceríamos la mente de Dios”.
Afortunadamente, con el progreso, Dios ha dejado de ser, patrimonio de las religiones, o de las sectas que lo limitan, lo humanizan o lo utilizan. Dios es hoy también patrimonio de la ciencia, al punto de expresar en un artículo titulado “La Ciencia Descubre a Dios”. – (1) que “Pretender una prueba científica sobre la existencia de Dios sería asignarle a éste una naturaleza entendible desde el punto de vista humano, y por lo tanto equivocarnos conceptualmente sobre lo que es Dios”.

Postura èsta, que coincide con la lúcida y preclara pregunta que Kardec hiciera hace más de 150 años al mundo espiritual: “¿Qué es Dios?”. A la que estos le responden: “Dios es la inteligencia Suprema, causa primera de todas las coas”.
Pta: “”¿Dónde puede encontrarse la prueba de la existencia de Dios?”
Rta: En el axioma que aplicáis a vuestras ciencias: No hay efecto sin causa. Buscad la causa de todo lo que no es obra del hombre y vuestro corazón os contestará”.

Quintín López Gómez en su libro “El espiritismo” escribe:”Todas las religiones positivas, todas las filosofías y aun las ciencias todas admiten este principio común: No hay efecto sin causa.
Dios es para el espiritismo, la primera realidad absoluta que existe. No lo define ni particulariza porque no lo puede definir ni particularizar, porque no es una entidad material que representa una figura”…

Camilo Flamarión, en su obra “Dios en la Naturaleza expresa: “Para nosotros Dios no está fuera del mundo, ni su personalidad se halla confundida en el orden físico de las cosas…Pretender conocerlo sería no haber comprendido la división esencial que separa lo infinito de lo finito”.
….. “La ignorancia había humanizado a Dios, la ciencia lo diviniza. Las Leyes de la naturaleza nos han probado la existencia de una Inteligencia Ordenadora”.
Dios es hoy, patrimonio del espíritu humano.

Dios, para el Espiritismo, entonces, es ese Dios del que hablaba Jesús, es el Dios que la ciencia comienza a aceptar, es la causa primera de todas las cosas, es la manifestación del amor, la justicia, la misericordia, la Creación.
Dios, es la perfección incognoscible en su esencia, pero que se nos presenta por sus obras.

(1) “La ciencia descubre a Dios” por Dr. Carlos María Scattini. Diario “La Nación” 27 de febrero de l994

2)Existencia del Espíritu inmortal e indestructible, de origen Divino,
¿Qué es un espíritu?. ¿Cómo definirlo?. ¿Cuál es su esencia?.
Según la respuesta dada a Kardec por el mundo espiritual, espíritu: “Es la personalidad inteligente de la Creación”.
Es la esencia del ser humano.
El componente espiritual, fue el hallazgo más importante de Kardec, cuando llegó a comprobar su presencia a través del mensaje medianímico.
Por lo que sabemos, el espíritu se halla constituido por el alma o chispa divina, que es el principio incorruptible de la creación. Es lo que tenemos de divino, lo que nos hace inmortales, y esa chispa alberga todas las potencias y facultades a desarrollar.
Por otra parte están las experiencias que vamos adquiriendo a través de las vidas sucesivas y que esa chispa divina acumula. Espíritu es, entonces, la chispa divina o alma, más las experiencias vividas. Normalmente habitan en el mundo espiritual, pero necesitan de la encarnación para adquirir conocimientos sentimientos, experiencias, y así evolucionar.
Todos nosotros somos espíritus, con cuerpo, porque estamos encarnados, pero siempre seremos espíritus inmortales e indestructibles.
Tres son sus facultades: pensar, sentir y actuar.
Por su naturaleza y a diferencia del cuerpo material, el espíritu no impresiona nuestros sentidos. Por lo tanto debemos realizar un esfuerzo de imaginación que nos permita acercarnos a su comprensión, con las limitaciones que tenemos, para tratar de explicar desde el plano corporal algo que no pertenece a dicho plano.
¿Cuál es su naturaleza?. ¿Podemos definirlo como inmaterial?
No. Partiendo de la base que el espíritu ha sido creado, algo es. Quizá un tipo de materia diferente a los conocidos por el hombre y que la ciencia aun no puede captar.
Por otra parte si aceptamos que no existe nada anterior a Dios y que no hay nada fuera de Él, podemos concordar con Kardec que los espíritus han sido creados por Dios y a partir de ÉL., por un acto de su voluntad. No conocemos de qué forma, pero no podemos pensar que Dios ha creado a los espíritus tal como somos, con un caudal de experiencias, saber, tendencias, cualidades, etc., es decir con una personalidad elaborada que difiere totalmente una de otra. Sino que en sus orígenes, respondiendo a Leyes de Amor, Igualdad, Justicia, deben haber sido creados sencillos, inexpertos, ignorantes de todo saber y sentir, y a través de las diversas experiencias que les brindó la materia, nos conformamos en los espíritus que somos hoy día.
3)Existencia del Espíritu Protector
Ángel, etimológicamente significa mensajero, enviado.
Y son una figura, o una entidad que se halla presente en toda la historia de nuestro planeta y que hace a apariciones podríamos decir puntuales, o esporádicas.
Pero el Espíritu Protector, o Ángel de la guarda, es otra cosa.
Como su nombre lo indica, es también un espíritu, que mucho ha sufrido, mucho ha vivido, aprendido, evolucionado y llegó a convertirse por esfuerzo y mérito propio en un espíritu superior o Espíritu Protector que colabora conciente y armónicamente con las Leyes del Progreso Universal, apoyando, guiando conduciendo a otro ser, a otro espíritu encarnado, en su trayectoria evolutiva.
Es una conquista individual a la que todos podemos acceder, no una gracia o un don divino del que gozan algunos elegidos.
Ya no necesita encarnar más para evolucionar, sino que continúa haciéndolo en el mundo espiritual.
A él podemos recurrir en todos los momentos de nuestra vida, felices o dolorosos, como fuente de inspiración y fortificación, para agradecer o para requerir su amparo, que de una u otra forma responderá siempre a nuestro llamado, sin coartar nuestro libre albedrío.
Todos los seres humanos tenemos un Espíritu Protector que se halla ocupado y preocupado por nuestro progreso.
Si tuviéramos que dar una imagen que refleje la relación del Protector con su protegido, esa imagen sería la de una madre y su hijo. Porque el niño al lado de la madre se siente protegido, a salvo de toda contingencia, no siente temor si ella está a su alcance, si se puede aferrar a sus ropas, a su cuerpo y también al contacto de su perfume personal.
Pero ese niño muchas veces andando la vida al lado de su madre, sentirá frío, tendrá hambre, sufrirá las inclemencias, el rigor o la adversidad del medio que lo rodea, y que la madre no puede evitara pesar de sus esfuerzos y de su propio dolor.
Pero aún así ese niño será capaz de reía, de sentir felicidad, de gozar de la naturaleza, de la vida, del amor de su madre y de agradecer lo bueno que también recibe.
Ese niño además, muchas veces se aleja y desoye las advertencias de su madre, pero no pierde nunca su amor y protección.
Yendo al terreno personal, cambiemos las alternativas de ese niño por las nuestras y reconozcamos cómo ese Protector al igual que una madre, pero con mayor sabiduría y bondad, está siempre al lado nuestro sea cual sea nuestro accionar, para influirnos a través de la intuición, proyectando su fuerza en las elecciones nobles, sosteniéndonos en las situaciones de prueba y luchas, respetando nuestro Libre Albedrío, aun cuando tomamos caminos errados, pero solícito cuando el dolor o la reflexión nos encauza y reclamamos su ayuda.

Es el Protector el que tiene el alcance y la visión de nuestro pasado espiritual, las metas a alcanzar y nuestro programa encarnatorio.
Es quien, junto a espíritus superiores, planifica nuestras existencias cuando aun transitamos por la evolución inconsciente y no tenemos conocimiento de las vidas sucesivas. Pero, a medida que vamos tomando conciencia de la inmortalidad, comprendiendo la necesidad de hacernos responsables de nuestro progreso, y alcanzamos un nivel de evolución consciente, colabora con nosotros en la elección de situaciones de vida y las planificaciones existenciales, para que éstas sean lo más provechosas posibles.

Es también quien nos recibe en el momento de la desencarnación, nos fortifica y nos instruye para que nos reacondicionemos nuevamente al mundo espiritual.

Dicen los espíritus :” No es un ser que por azar se tomó la misión con un espíritu. Es un ser que conciente de su deber ante Dios, eligió a su protegido para conformar su misión, por una cusa muy especial, con un sentido universal de sentimiento y con la particularización de cada persona, porque hasta en eso hay lazos de amor, de afinidad y de los sentimientos muy puros que materialmente cuesta trabajo transcribirlo”.

Partiendo de la base que el Protector tiene una relación muy especial con su protegido, podemos hacer la experiencia de sentir su presencia, pues es un paso de progreso y de humildad el trata de ubicarlo en el nivel de los sentimientos más caros en nuestra vida.
El Protector entonces, es un estado sumamente delicado. Y como todo lo delicado en la vida necesita de un tiempo y un espacio de sosiego de las actividades materiales, una serenidad en el hacer, una pacificación de los sentimientos, que es fortificante ejercitar a diario, para conectarnos con ese ser que nos ampara, conduce, intuye, fortifica.

4)ELEVACION DE PENSAMIENT6OS

De la existencia de Dios, del Espíritu Protector, y del Mundo espiritual se desprende la necesidad de comunicarnos con ellos, es decir la necesidad de la ELEVACION DE PENSAMIENTOS.
Es importante destinar un momento del día para, con serenidad y recogimiento, predisponernos a ese contacto, y lograr, en un acto de humildad y reconocimiento, el análisis de las facetas de nuestra personalidad que más nos perturban o que no somos capaces de compartir con nadie, y solicitar su asistencia. Elevar el pensamiento significa comprender que no se derogan las Leyes Divinas porque nosotros lo pidamos, pero podríamos decir que este acto de entrega permite al ser acogerse al amparo de Leyes Superiores de Amor, Caridad y Misericordia, y aunque a veces la respuesta no se dé en el mismo sentido de lo que solicitamos, el mundo espiritual hace siempre su aporte positivo y fortificante.

La Elevación de pensamientos es un acto de oración, de íntima comunicación con el Protector, con Dios. Es una forma de conectarnos con lo superior. Es un acto de entrega, de recogimiento, estados que predisponen al ser al reconocimiento y a la reflexión profunda y sincera sobre nuestra personalidad, experiencias de la vida y el contacto con la espiritualidad
Y es la circunstancia propicia para que el Protector brinde su acción fortificante, tan necesaria para las luchas de la existencia.
Es un sentimiento innato en el hombre, originado en la propia debilidad humana, en su finitud y perfectibilidad.
El pensamiento es una fuerza que se desplaza y alimenta el sentimiento y éste es el que determina la calidad de la conducta humana, de nuestra conducta en la vida
Kardec, en el “Evangelio según el Espiritismo ” leemos” “El poder de la oración está en el pensamiento”.
“La principal cualidad de la oración es ser clara sencilla y concisa, sin frases inútiles, ni lujos, ni pompas. Cada palabra debe tener su objeto, despertar una idea, conmover una fibra, en resumen, debe hacer reflexionar”…
“La oración es una elevación por sobre las cosas terrenas” acota León Denis.
Y “Pedid y se os dará” expresaba Jesús.

Así, en cualquier momento y circunstancia de nuestra vida, para pedir, o agradecer, elevar elo pensamiento.
No en una actitud de exigencia, de imposición, de rabia o de reclamo, sino sencillamente tratar de elaborar una reflexión basada en actitudes y sentimientos abiertos a la posibilidad de que no todo puede ser evitado y que es muchas veces el dolor quien nos impulsa a crecer y componer las fuerzas para enfrentar las diversas situaciones de vida.

5) Teoría Palingenésica o Ley de Reencarnación,

como manifestación de la Justicia, la Misericordia y el Amor de Dios.
El móvil de la encarnación es el progreso, la evolución, a través del desarrollo de los sentimientos y el conocimiento.
Reencarnar, es brindar, proporcionar, a todos los seres las oportunidades y el tiempo necesario para adquirir experiencias, conocimientos, desarrollar sentimientos y así evolucionar. Tal el objetivo y finalidad de esta Ley Divina, expuesta claramente por Kardec, tanto como postulado filosófico existencial, como ley divina que acompaña el progreso de los espíritus.

Si el alma fue creada en el momento de tomar el cuerpo, ¿por qué somos tan diferentes?.
Creer, que la existencia de un ser, se reduce a los años que dura una vida física, es subestimar la capacidad creativa de Dios.
En cambio si pensamos que ese elemento espiritual, llámese alma, espíritu, energía, pudo no haber sido creado con el cuerpo, sino antes que él, y haber habitado otros cuerpos, y haber tenido otras experiencias, podemos comprender las diferencias y las desigualdades.

Si aceptamos que ese espíritu vivió antes de su nacimiento, podemos admitir también la posibilidad de que seguirá haciéndolo después de su muerte física, y tomar también, otros cuerpos.
La reencarnación de los espíritus, es una postura científica, moral y filosófica, que admite y sostiene la existencia de las vidas sucesivas. Es una forma de explicación racional de las desigualdades que observamos en la raza humana, y de otros interrogantes que nos hacemos al respecto.

Junto a Gustavo Geley, diremos que somos reencarnacionistas por tres razones; morales, científicas y filosóficas.
a) Desde el punto de vista moral: es plenamente satisfactoria y coherente porque nos permite interpretar profundamente la Justicia Divina, en lo que hace a una explicación racional de las innumerables diferencias existenciales que se observan en el planeta.
Esta Ley, basada n el principio científico de “causa y electo”, común a toda la naturaleza, explica que a todo efecto corresponde una causa, por lo tanto, la vida que cada uno actualmente tenemos, es consecuencia de las experiencias vividas anteriormente.
Si a la Justicia Divina, tratamos de interpretarla o analizarla a través de una sola vida, aparece falible y desproporcionada. Porque no es capaz de explicar las oportunidades perdidas, o las elecciones gloriosas, en la única vida posible.
“Solo la pluralidad de existencias puede explicar la diversidad de caracteres, la variedad de aptitudes, la desproporción de las cualidades morales y, en una palabra, todas las dificultades que nos llaman la atención” nos dice León Denis en “Después de la Muerte”.

Las planificaciones existenciales son siempre causales, aunque ellas muchas veces escapen a la conciencia del espíritu, a nuestra conciencia, deseos o conocimientos.
Cada nueva encarnación presenta al ser, sea cual sea su condición de vida, posibilidades de aprendizaje, de hacer nuevas experiencias, porque todas las situaciones, felices o dolorosas, brindan oportunidades al espíritu, aunque la calidad de vida para el desarrollo del conocimiento y el amor, sean diferentes.
Cada ser, rico o pobre, sano o enfermo, normal o defectuoso, sabio o ignorante, hace su experiencia de vida. Ésta no se desaprovecha, igual acumula experiencias, a su ritmo, a su tiempo, a su manera, aunque no serán iguales los aprendizajes para un ser nacido en el desierto africano, que para otro nacido en un país desarrollado.

En todos los casos el espíritu aprende a desarrollarse, agiliza su pensamiento, acrecienta sus sentimientos, sobrelleva su dolor, pero la responsabilidad humana de las diferencias entra uno y otro son innegables.
Decimos responsabilidad humana porque es el hombre quien maneja la distribución de la riqueza y la pobreza, porque tiene inteligencia, conciencia y sentimientos, por lo tanto la responsabilidad moral de elevar la condición social material, moral, educativa de sus semejantes más desvalidos.
Decimos responsabilidad humana, porque todavía el egoísmo, la ambición, el deseo de poder, que denotan la falta de sensibilidad para comprender las necesidades de los demás, se desprende con suma lentitud del género humano.
Entra entonces la Ley reparadora de Reencarnación a compensar las situaciones que los hombres con conciencia, capacidad, posibilidades, ya deberían haberlo hecho, o al menos intentado hacer.
Pero igual cada vida es una nueva oportunidad de aprendizaje, de evolución que se nos brinda, cada nueva existencia tiene un objetivo de progreso en sí misma, contemplado por las Leyes Divinas.
En cada nueva encarnación, el espíritu da un paso en el camino del progreso, y nadie atraviesa situaciones de dolor, ignorancia, de abundancia, de pobreza o cualquier otro tipo de experiencia en forma indefinida o por azar.
A su tiempo, las desigualdades creadas por el ser humano, son compensadas y reparadas, por esta Ley misericordiosa.

• La existencia del mal:
Otro dilema moral que se presenta en otros conocimientos, y que está estrechamente relacionado con la reencarnación, es la existencia o no del mal: ¿Por qué, si los espíritus fueron creados iguales en el momento de nacer, Dios, que es Sabio, Bueno y Todopoderoso, permite el mal?
El Espiritismo no tiene este problema. Comprende que el mal como entidad no existe (diablo, demonio, ángel caído), ni tiene su origen en Dios, ni responde a la imprevisión divina. No hay ninguna entidad que represente permanente el mal.
El mal, o mejor dicho el error, es consecuencia de la inexperiencia y de la ignorancia de los seres sobre el sentido evolutivo de la vida y la trascendencia de nuestras acciones, pensamientos y sentimientos, de la falta aun del desarrollo de los mismos, de la fuerza que ejercen aun sus tendencias erróneas. Pero aun así, es transitorio, y ningún espíritu queda indefinidamente anclado en esos estados. Siempre, más tarde o más temprano, por propia comprensión o por impulso de la Ley, sale del mismo y recorre el camino del progreso.
Por otra parte, el ser humano por atrasado que sea tiene conciencia e inteligencia, y sabe cuando se equivoca, por lo que tiene responsabilidad de sus acciones, sentimientos y pensamientos en forma directamente proporcional a su comprensión existencial.

b) Desde el punto de vista científico:
Hoy día, la reencarnación es estudiada también por la ciencia y tres son las líneas de investigación que abonan esta teoría:
1. Experiencias de Memoria Extra Cerebral, realizadas por Stevenson, Banerjee, Andrade.
2. Método de hipnosis regresiva: utilizado por Fiori, Wambach, Witton, Woolger,Weiss, Estevez, entre otros.
3. Experiencias de Cuasi muerte, desde el momento que la idea de Reencarnación implica la supervivencia del yo emocional, volitivo e intelectual.
1) Memoria Extracerebral: Este método comenzó a ser utilizado por el Dr. Ian Stevenson de la Universidad de Virginia, USA, en l960, quien escribió “20 casos sugestivos de Reencarnación”, seleccionados de un total de 2000 casos estudiados.
Y si bien muchos transcurren en la India, él explica que estas experiencias no se circunscriben a una nación o grupo cultural, ni son tan raros como podría suponerse, sino que en otras culturas no se expresan por temor a las burlas, prejuicios, tabús etc.
El Dr. Hamendra Nat Banerjee, Dtor del Instituto de Parapsicología de Jaipur, India, que volcó sus experiencias entre otros, en el libro “Memoria Extracerebral”, y quien comenzó a utilizar el término por el año 1958.
El Ing. Hernani Guimaráes Andrade Dtor. Del IBPP, de Brasil que escribió “Un caso que sugiere reencarnación, Jacira e Ronalto”. Y otros investigadores más.
No vamos a entrar en los pormenores del método de investigación que son sumamente minuciosos y de rigurosa comprobación científica, pero básicamente estos hombres han investigado casos espontáneos de reencarnación, donde niños de 2 a 9 a años, manifiestan conocimientos de la vida de personas fallecidas como si fueran ellos mismos y vivían el hecho como propio.
La característica de este método se basa en que los sujetos investigados, aportaban espontáneamente datos, conocimientos específicos, detalles hasta íntimos y comprometedores a veces, de la vida de personas desencarnadas y que revivían como propios.
Se los investiga hasta los 9 años de edad, porque se considera que luego de la misma puede mediar otro tipo de información: lecturas, relatos, imaginación, etc., que no sea el recuerdo espontáneo de otra existencia, la que aporta los datos sobre la vida de personas fallecidas.
. Por su parte la psicología sostiene que no puede haber memoria sin previo aprendizaje, por lo que? no tiene respuesta para explicar ¿de dónde salen o cómo se obtienes esos conocimientos
.La percepción extrasensorial- que es la capacidad de personas especiales para captar un hecho o circunstancias presentes, paradas o futuras y dar una información a la que no se puede acceder de otra manera- tampoco alcanza a explicarlos, porque los sujetos estudiados, todos niños, no sólo poseían la información de personas desconocidas, o encontraban el camino a su antigua casa, o reconocían parientes, sino que ellos eran los actores del hecho. En los casos de M.E.C. hay una identidad total del hecho y la persona.
En la percepción extrasensorial, la experiencia no progresa ni se desarrolla, es estática y es una sola experiencia. El individuo sabe que es un espectador.
La M.E.C. tiene carácter progresivo, es decir se va recordando hechos, cosas de a poco, igual a la memoria normal.
O sea que, sólo el recuerdo de una vida anterior puede explicar la realidad de estas experiencias, y esa es la conclusión a la que arribaron dichos investigadores.
2) Método de Hipnosis regresiva: Si bien se pueden consignar muchas casos donde la persona fabula aun inconscientemente, personajes inexistentes o históricos, haciéndolos propios, la hipnosis regresiva ha brindado numerosos casos de identificación reencarnatoria entre las existencias.
Tal el caso de E. Fiuori, J. Whitton, Morris Netherton (T.V.P.), Nancy Schifirin, H. Wambach., B. Weiss, R. Woolger, Esteves, y otros investigadores no espíritas, en su mayoría médicos, psicoanalistas, psiquiatras, que en la búsqueda de las causas profundas de los conflictos actuales de sus pacientes, encuentran su explicación, en conductas, vivencias o conflictos que nacen en existencias anteriores.
Al conectar a sus pacientes con etapas anteriores a su nacimiento, estos relacionan la programación de la existencia actual, con las vidas pasadas, y los vínculos kármicos, allí contraídos.
Según la Dra Wambach:” Volvemos con las mismas almas pero en distintas circunstancias. Vivimos nuevamente no solo con aquellos a los que amamos, sino también con aquellos a los que odiamos o tememos. Sólo cuando únicamente sentimos compasión y afecto nos libramos de vivir una y otra vez con los mismos espíritus, que también se ven obligados a vivir con nosotros”.
El Dr. Whitton explica: “Mientras gira la rueda de la vida ,el nacimiento y la muerte se suceden repetidamente en la evolución del individuo… la muerte no es más que el umbral que separa una encarnación de la siguiente”.
Aun así los terapeutas reconocen que hay un porcentaje de pacientes que no se curan con esta terapia, y sólo naciendo otra vez, teniendo otras experiencias, otro entorno que los apoye, los madure o estimule, podrán superar sus conflictos.
Y fruto de sus experiencias e investigaciones, en general llegan a las siguientes conclusiones:
*”El progreso a menudo depende de la reunión de aquellos cuya compañía no produce tanto placer”.
* “Para colocarse en una buena situación kármica, que aconseja a muchos sujetos que acepten cuerpos defectuosos ( quienes aconsejan son los guías espirituales). Por cierto que la afección corporal a veces se acepta como causa de mayor evolución”.
* No todos los planes se elaborar de manera tan específica. Las personalidades menos desarrolladas parecen requerir la guía de un plan detallado, mientras que los más evolucionados sólo necesitan unos lineamientos generales, así actúan más creativamente, cuando se presentan los acontecimientos .Dice El Dr. Whitton: “Las almas menos evolucionadas que ansían un nuevo cuerpo, cualquier cuerpo, no pasan mucho tiempo en la vida entre las vidas. Ni tampoco los que ven la oportunidad de elevarse en el plano terrenal, para compensar kármicamente las acciones de vidas anteriores”.
* “Parecería que el acto de reencarnar puede ser resistido durante un cierto tiempo, y más no”.
* “Somos totalmente responsables de quienes somos y de las circunstancias en las que nos hallamos”.
Éstas y otras consideraciones, ya las hemos leído en la literatura espírita del siglo XIX, por lo que no hacen más que corroborar científicamente los estudios realizados por Kardec a partir de 1857, y es una evidencia más de la solidaridad, el sostén y las enseñanzas que un mundo brinda a otro.
c) En tercer lugar la idea de Reencarnación, implica la supervivencia del espíritu, por lo que todo estudio de la misma, debe ser enriquecido por las evidencias de la supervivencia del Yo.
Esta fuente de información es la que resulta de experiencias vividas en forma espontánea, por personas que tuvieran experiencias en el umbral de la muerte, o de “cuasi muerte”, o muerte aparente, y que al retomar el espíritu su cuerpo, contaron sus vivencias durante ese trance.
Ellas conmovieron tanto a la sociedad en general y a los investigadores, porque no se trataba aquí de paranormales o de médiums, sino de personas comunes, cuya única experiencia en ese sentido había sido ese trance de muerte aparente.
En estos casos a pesar a pesar de la evidencia de muerte cerebral (Electro Encefalograma de meseta), el Yo era capaz y es capaz de ver, oír, sentir, pensar, lo que le ocurre a él y a los seres que lo rodean. Este tipo de experiencias tienen una fuerza incontrastable cuando se discute la posición materialista, de que el Yo es un subproducto del funcionameinto cerebral.
Uno de los primeros casos que se tiene referencia escrita, lo hallamos en “La República” de Platón, donde narra la experiencia de un soldado dado por muerto -Er, el armenio-, que luego despertó y relató su paso por la vida espiritual. Platón hace especial referencia que esto no es un mito, sino una historia real.
Recopilación de estos casos las hallamos entre otros, en las obras de Raymond Moody, E. Kübles Ross, V. Sueiro, etc.
Estas vivencias tienen un denominador común:
– Ausencia de dolor.
– Percepción de integridad corporal. (Por ejemplo la Dra. Kübler Ross, narra experiencias de personas ciegas, que en ese trance veían y realizaban minuciosas descripciones del entorno).
– Nadie llega a morir solo, aunque sea en forma aparente.
– Se pierde el miedo a la muerte.
– Aunque no se quiera retornar a la existencia terrena, si no es su momento de desencarnar, lo impulsan a retornar al cuerpo.
– Ven sus cuerpos yaciendo delante de ellos, pero no experimentan temor.
– Es independiente de la formación religiosa, o la ausencia de ella, la cultura o la escala social, el poder experimentarla. La Dra. Kübler Ross la comprobó en un espectro que va de los 2 a los 97 años, en más de 20.000 casos en todo el mundo.
– Ven un túnel al final del cual hay una luz, que llaman amor, Dios, Jesús, o Mahoma, según su cultura o creencia religiosa.
– Experimentan un profundo cambio interno en su conciencia espiritual, un aprecio más grande por los seres, por la vida, y una universalidad en la comprensión de la misma.
Hasta acá una breve síntesis de los aportes científicos actuales, lo que nos hace decir que la reencarnación pasó de ser un enunciado filosófico, una creencia, una doctrina moral, a una comprobación científica, De una teoría a un hecho científico, a una Ley evolutiva.
Hoy la reencarnación tiene la fuerza de la comprobación, no sólo de la palabra de los espíritus, sino de los distintos métodos científicos que avalan a los mismos.
c) Desde el punto de vista filosófico, la doctrina palingenésica, es perfectamente racional, porque enlaza armoniosamente las Leyes de Amor y Justicia, con la Ley de Progreso y Misericordia, porque no sólo explica la existencia del amor y la Justicia Divina en el acontecer humano, sino además, como vimos a través de los diferentes métodos científicos, esta sustentando y conduciendo el desarrollo del espíritu.
Así, el análisis de la concatenación de hechos, que los métodos científicos permiten evidenciar, en lo que hace a la coherencia de la evolución del espíritu, nos autoriza a afirmar que es más importante el desenvolvimiento moral, intelectual, volitivo y afectivo del espíritu, su aprendizaje existencial, que el cumplimiento minucioso o matemático de la Causalidad o la Justicia.
Por eso la reencarnación es una realidad necesaria, porque no sólo sirve para explicar las alternativas de la Justicia Divina, sino fundamentalmente porque es una Ley que está sustentando y conduciendo el progreso y el desarrollo del espíritu.
No es que la Ley de causalidad o justicia no se cumplen, sino que ambas están supeditadas a la Ley de Progreso. La causalidad se cumple sí, armónicamente, pero atemporalmente en el proceso pluriexistencial del espíritu porque se prioriza su evolución, por sobre la efectivización de la causalidad o la justicia.
La Justicia Divina entonces, y su pilar fundamental la Ley de Causas y Efectos, quedan armoniosamente supeditadas a la Ley de Progreso, objetivo primero y último de la evolución universal, donde la Justicia Divina, en una serie suficientemente larga de encarnaciones, se torna matemáticamente perfecta y misericordiosa.
Y esto es lo que llamamos Misericordia. La misericordia divina que amorosa y sabiamente nos impulsa al progreso y nos protege de nuestras propias limitaciones, ignorancias, tendencias erróneas o incapacidades evolutivas.
Misericordia que por un lado da tiempo al espíritu para que aprenda a desarrollarse, a desenvolver sus capacidades, y por el otro la oportunidad de compensar y saldar de diferentes formas y en menor proporción, el daño o los errores cometidos.
Pero cada nueva existencia tiene un objetivo de progreso en sí misma. Cada nueva encarnación presenta al ser, sea cual ser su condición de vida, posibilidades de aprendizaje.
El Dr R. Woolger en su libro “Otras vidas, otras identidades”, acota: “Lo más importante es aprender, no juzgarse… “.”Casi siempre se produce un crecimiento espiritual”… “Lo que cuanta es aprender del pasado, y no pensar en ello y sentirse culpable”.
Comprendemos entonces que, en el ejercicio “Injusto” del Libre Albedrío, el ser humano obra y ha obrado con injusticia, con impiedad, con egoísmo, con soberbia, con odio, pero igual el Progreso se cumple, y advertimos en el efecto nivelador de la reencarnación, en su doble faz de compensar y generar oportunidades evolutivas, el lento despertar de la raza humana, hacia una forma de vida donde el espíritu no queda anclado en la ignorancia, la miseria, la violencia o relegado en cuanto a la distribución de las oportunidades de progreso.
De esta forma fuimos y vamos construyendo nuestra personalidad. Cada uno de nosotros la conformó con nuestra peculiar forma de enfrentar el medio, con nuestro empuje o con nuestro miedo, con nuestra rebeldía o nuestra apatía, o a pesar de ellas, con nuestra astucia o nuestra violencia, en el ejercicio de nuestras libres elecciones, pero sabiendo que todos los seres humanos tenemos conciencia e inteligencia, y estamos amparados y conducidos por las sabias Leyes de la Evolución.
Así, la injusticia humana, que sí existe, fue y es reparada por esta Ley niveladora- la reencarnación-, que brinda a todos los espíritus ambientes propicio donde encarnar y desarrollarse.
Y en todo ese devenir la presencia del dolor es innegable.
El dolor como último recurso o mecanismo de las leyes para impulsarnos o conducirnos al progreso, como acicate evolutivo, nunca como castigo. A veces como freno o contenedor de excesos, nos hace detenernos, analizar, sacude nuestro egoísmo, templa nuestra violencia, pone límites a conductas erróneas que no podemos por propio esfuerzo superar o sublimar. Nos impulsa a buscar respuestas trascendentes al sentido de la vida, nos universaliza. Y es también muchas veces una depuración consciente que el espíritu libre de la materia y antes de encarnar, planifica para su vida, para acelerar su progreso, aunque luego como materia no le recuerde.
El dolor, físico, moral, espiritual, nos confronta con nuestras verdaderas fuerzas, con lo esencial de nuestra vida, con nuestras debilidades y fortalezas, con nuestras capacidades y limitaciones, con la validez o futilidad de nuestros conceptos. Es cuando el equilibrio de nuestra vida se rompe, que se ponen a prueba nuestras convicciones, nuestros sentimientos más profundos, nuestros juicios, nuestras reservas espirituales.
Quizás el dolor fue el primer impulso y quizá vigiló y motivó al ser, pero es el amor, quien consolide las conquistas que logre obtener, que logremos conquistar
Quizá, podamos resumir las vidas sucesivas, en la poética expresión de León Denis, poética: “El alma duerme en el mineral, siente en el vegetal, se agita en el animal y piensa en el hombre.”
6) Evolución de todo lo creado

La Ley de Progreso, rige los mundos y los espíritus.
Tanto el mundo material como el espiritual, evolucionan. Ni la reencarnación, ni la inmortalidad, ni los dolores, las alegrías o los esfuerzos, ni la vida misma tendrían sentido, si no existiera el progreso, la evolución, como meta de nuestra existencia. El progreso material ya sabemos como se logra. El progreso moral se da a partir del conocimiento profundo y sostenido de nuestra personalidad, no para avergonzarnos o deprimirnos, sino para saber cómo somos, presumir cómo fuimos, y con sinceridad y responsabilidad, asumirnos, y luchar por lo que comprendemos que es bien, para nosotros y para nuestro prójimo.

7) La mediumnidad :

Es una facultad del espíritu que permite la comunicación de los espíritus encarnados con los espíritus desencarnados.
Este fenómeno existió siempre en la historia de la humanidad. Las pitonisas, los hechiceros, los shamanes, las adivinas, los magos persas, son y era médiums.
Podemos decir que la poseen muchos seres, pero su desarrollo y ejercicio requiere de una serie de cuidados, conocimientos y disciplina para que su empleo sea realmente provechoso para el médium, los espíritus que se comunican y las personas que reciben su manifestación.
Nos dice el mundo espiritual: “El conocimiento espírita está basado en la comunicación mediúmnica con los seres desencarnados. Esta es la mayor revelación en la vida del hombre, su mayor esperanza y su mayor consuelo. Ello sintetiza la vida inmortal y la indestructibilidad espiritual”.
La mediumnidad es un instrumento sumamente sensible y delicado, inherente al espíritu humano, cuya cualidad específica es permitir la comunicación entre los dos mundos, espiritual y material, para ilustración de ambos.
Pero es una puerta abierta al mundo espiritual, en donde habitan igual que en la Tierra espíritus de todos los niveles, por lo cual nunca un médium debe tratar de ejercitar esta facultad sin la asistencia de un grupo afín en el bien y un directos que lo conduzca.
Esta cualidad exige además de quien la posea, no que sea perfecto, sino coherente con su nivel de conocimientos, de acciones y de pensamientos. Es decir, ser responsable de su personalidad, de conocerse a sí mismo y procurar superarse en todo sentido.
Por otra parte no todas las personas que son médium están en condiciones de desarrollar esta facultad, ni es necesario que lo hagan.
Pero el desarrollo y formación de una mediumnidad es una tarea seria y delicada. Debe hacerse bajo la supervisión de un director experimentado, y siguiendo las directiva que da Kardec en sus obras.
Para esta tarea, el médium debe tratar de cultivarse a través de lecturas sobre el conocimiento espírita, otras de caracter trascendente y abocarse al conocimiento de su personalidad en forma natural, pero constante.
Debe predisponerse con entrega y humildad a la tarea, siendo dócil a la conducción del director. No dejar que sus apreciaciones personales interfieran, y procurar un sentimiento solidario y de amor al prójimo, sin ansias de sobresalir, sino de ser un fiel intérprete del mundo espiritual.
No olvidarse nunca al iniciar el trabajo de elevar el pensamiento a Dios y al Protector, para solicitar amparo y lucidez para el mismo.
Todo médium, por bueno que sea o bien desarrollado que esté, no debe trabajar solo. Debe hacerlo siempre bajo la conducción de un director, quien contará con la presencia de un grupo de amparo, no menor de tres personas.
El médium, es una persona influenciable, por lo tanto aunque él no lo considere así, cuando se dispone a trabajar como médium, necesita siempre de un grupo de amparo que lo equilibre, lo proteja, compense su desgaste fluídico,
Sabemos de muchos médiums que trabajan solos y obtienen buenos resultados. Lo que ellos no pueden medir es cuánto más rendiría su facultad si contara con un Grupo de Amparo, cuánto menos se desgastaría física y fluídicamente, y cuánto más efectivo sería su trabajo.
Es una postura de valorización del semejante, de humildad a la vida, de solidaridad al semejante, que a muchos médiums les cuesta asumir, y que deberían practicar de continuo, como una forma de mejorar su rendimiento y efectividad.
Por otra parte es el director del grupo de trabajo el encargado de dirigir y analizar lo recibido, por cualquier tipo de mediumnidad. De allí también la importancia de su preparación doctrinaria, intelectual, moral, fluídica.
Además, uno de los detalles que un director debe tener en cuenta para detectar la calidad del espíritu comunicante, es la actitud de respeto que éste demuestre. Los espíritus superiores sólo entran en comunicación cuando el director se lo indique. Sus respuestas son concretar, ajustadas, sin recurrir a metáforas ni adulaciones, ni usando palabras altisonantes. Responderá a los interrogantes del director con sinceridad, altura, criterio, una cuota de revelación y se retirará cuando el director así se lo indique. Un espíritu de bien no cierra una sesión de autorización del director.
Kardec escribía: ” Más vale rechazar 10 comunicaciones verdaderas, que aceptar una mentira, pues las verdades siempre lo son y de una u otra manera más tarde o más temprano, se pondrán de manifiesto y las falsedades, si sobre ellas edificamos una conducta, un conocimiento, muy triste será el despertar”.
Es por ello que el desarrollo mediúmnico es una tarea delicada, que requiere tiempo, paciencia, humildad, estudio de la doctrina y la personalidad, y deseos de superación constantes.
En general podemos encontrar entre otros, los siguientes tipos de mediumnidades, pero no entraremos a su análisis:
1) De efectos físicos: Producen materializaciones, poltergeits (golpes, ruidos, desplazamiento de objetos, etc.)
Pueden ser de aportes, o curadores.
Al respecto Kardec escribe en “El Libro de los Médiums”: “Cuando el espíritu
2) De efectos intelectuales: Son los que reciben y transmiten las comunicaciones o manifestaciones del mundo espiritual.
Pueden ser: videntes, psicógrafos o escribientes ( mecánico, o semimecánico), parlante, auditivo. Son los más comunes.
Por otra parte, esta facultad, no debe ser desarrollada en los niños o adolescentes, porque su personalidad no está aun lo suficientemente formada, y le ocasionaría más problemas que beneficios.
Su mal uso encierra peligros más o menos serios, también existen casos donde la mediumnidad no es real o no es positivo su empleo.
a) Animismo: falsa mediumnidad. la persona no es médium y lo que transmite es de propia experiencia. No es del todo consciente de este fenómeno. De allí la necesidad de un director y grupo de amparo, para detectar el problema.
b) Obsesión: En primer término se debe descartar las enfermedades orgánicas o psicológicas que puedan influir.
La obsesión es cuando el espíritu engaña al médium, se mezcla en contra de su voluntad con su personalidad, en las comunicaciones que recibe. Le impide comunicarse con otros espíritus. Generalmente este estado se da cuando existen en el médium errores muy graves que por Ley de afinidad, favorecen la influencia de ese tipo de espíritus.
Esto no se opera de un día para otro, sino que es gradual, y puede controlarse bajo ciertos parámetros.
c) Perdida del juicio crítico: adulación. Es cuando la personalidad del médium prevalece por sobre su tarea de servicio.
d) Fraude Superchería; cuando alguna vez hubo mediumnidad, o no la hubo, pero se utilizan trucos para efectuar cierto tipo de fenómenos, para atraer la atención o engañar.
En fin, esto es una breve síntesis de una facultad sumamente delicada, cuyo buen uso, es beneficioso para él mismo, su entorno y los espíritus que deseen manifestarse, por lo tanto es imprescindible que se sea riguroso en la utilización del método kardeciano de desarrollo, y contar siempre con la presencia de un director que dirija, y un grupo de apoyo, que haga de aporte y contralor del trabajo que se realice.
8)Pluralidad de mundos habitados,
como coralario lógico de la reencarnación y la necesidad evolutiva de los espíritus.

En la época en que Kardec, año 1957, afirmaba esto, parecía un despropósito.
Hoy, es también tema de estudio de la ciencia Y las primeras investigaciones en la búsqueda de inteligencia más allá de la Tierra se remontan a 1959.
Pero el 20 de agosto y el 5 de septiembre de l977 fueron lanzadas a las estrellas dos naves espaciales llamadas Voyager I y II. Cada una de ellas lleva adosado un disco fonográfico de cobre, recubierto en oro, como mensaje para las posibles civilizaciones extraterrestres que la nave pudiera encontrar en algún lugar y tiempos remotos.
Cada disco contiene 118 fotografías de nuestro planeta, de nosotros mismos y de nuestra civilización: casi 90 minutos de la mejor música del mundo, un ensayo evolutivo en audio sobre “los sonidos de la Tierra” y saludos en casi sesenta idiomas humanos- y en un lenguaje de ballenas, y otras informaciones.
Hasta el momento no hay respuestas conocidas.
Un ejemplo más cercano, es el científico argentino Fernando Colmo, especializado en radioastronomía, que está abocado, desde l990, al proyecto SETI: buscar señales inteligentes en el espacio, para lo cual se construyó en la Universidad de Harvard, con apoyo del Instituto Argentino de Radiotransmisión de La Plata y la Sociedad Planetaria de USA, un “ANALIZADOR ESPECTRAL “, que permite captar 8 millones de señales a la vez. El Sr. Colmo dice, en una parte de su entrevista: ” Sólo en nuestra galaxia hay 400.000 millones de estrellas y el l0% de ellas son similares a nuestro sol. ¿Cómo pensar que somos los únicos?

10) El conocimiento de Sí mismo

Dejamos para el final el objetivo y finalidad del espiritismo, su médula, y su esencia, que se alimenta y sustenta en los anteriores: la superación moral del ser, del yo, del espíritu.
Es el conocimiento de nuestra personalidad, lo que verdaderamente emancipa al espíritu. Es la conciencia del Yo quien otorga libertad y fuerzas al ser, y poco a poco lo introduce al conocimiento de la vida y de las Leyes que la rigen, aportando a su existencia fe, esperanza, y una seguridad constructiva de su destino.
Muchos siglos han pasado desde que los hombres comprendieron por primera vez que ese saber, era “la llave de la evolución consciente”, pero el conocimiento de la personalidad continúa siendo un terma que conflictúa a muchos, para otros pasa desapercibido, en otros crea rebeldías… Pero el antiguo conócete a ti mismo, continúa teniendo plena vigencia y el espiritismo lo rescata para proyectarlo hacia una nueva visión del hombre.

Nos dice el mundo espiritual: “La meta del espíritu es la evolución, y evolución es experiencia en la materia”, de allí la necesidad de las encarnaciones sucesivas.
“El conocimiento de la personalidad no lo damos con el propósito de que el ser se asombre de sus errores y se deprima la conocerse, sino ue luche por superarse y se fije metas de trabajo en la vida aun con esas fallas en su personalidad, porque el detenerse a condolerse, no aporta cosas positivas y el trabajo y la proyección dan elementos de fuerza y progreso para superar el error”.
Así el ser humano puede construir en la lucha, basado en lo que posee, porque la meta del espíritu es la evolución y la evolución es experiencias de vida en la materia.
Y en una premonitoria comunicación de los años 70 agregan” “El conocimiento de la inmortalidad del espíritu es ya un hecho en la mente y el corazón de la humanidad consciente….. Los descubrimientos de la ciencia positiva, están en la frontera de lo abstracto, un paso más y el hombre podrá entrever la esencia de la energía que origina la vida en el Cosmos. Pero si esto os parece maravilloso hay otra cosa más sencilla y común que es mucho, pero mucho más maravillosa, es el CONOCIMIENTO DE VOSOTROS MISMOS, el conocimiento de la esencia de vuestro espíritu.”

¿Por qué propicia el espiritismo el conocimiento de sí mismo?.¿ Es tan importante para nuestra evolución conocernos a nosotros mismos?. ¿Por qué?.
Porque el proceso del progreso se cumple por Ley en todos los seres de la Creación, pero sólo el ser humano posee la capacidad de retardarlo o acelerarlo, mediante el conocimiento de su yo espiritual, y la coherencia que practique entre lo que sabe, lo que siente, lo que piensa y su actuar en la vida.
“No hay progreso consciente sin una observación atenta de sí mismo”, nos dice León Denis en “El Problema del ser y del destino”.
Pero valorizar al conocimiento de si mismo, como una herramienta evolutiva poderosa, no es privilegio nuestro. Muchos científicos, pensadores, filósofos, hombres comunes, comparte este enunciado filosófico de la Doctrina Espirita.

Por ejemplo Einstein expresaba: “El verdadero problema del mundo se halla en los corazones y en las mentes de los hombres. No se trata de un problema de física sino de ética. Más fácil es desnaturalizar el plutonio, que desnaturalizar el espíritu malo del hombre.
Lo que más nos espanta no es el poder explosivo de la bomba atómica, sino el poder igualmente explosivo de la personalidad humana.
La habilidad del hombre ha sobrepasado su moral. Su ingenio ha dejado atrás su sabiduría.
No podemos anular o hacer desaparecer su avance científico, pero podemos y debemos, si queremos que el mundo sobreviva, ayudar a lo bueno en el hombre a alcanzar e igualar su inteligencia.
En nombre de Dios, si es que aun creen en Dios, tómenle a Él en serio, y de alguna manera y por todos los medios, consigan el control de lo que la ciencia ha dado al mundo”.

Por su parte Edgar Mitchell, astronauta, en su libro “Parapsicología de lo desconocido” nos relata: “Cuando fui a la luna era un ingeniero, un científico y un piloto de pruebas tan pragmático como cualquiera de mis compañeros. Y era pragmático porque mi experiencia me había demostrado, más allá de cualquier duda, que la ciencia era eficaz” ,porque, ” en muchas oportunidades mi vida había dependido de los principios científicos y de la confiabilidad de la tecnología elaborada sobre esos principios”.
“Debo referirme a otro aspecto de mi experiencia en el transcurso de la misión Apolo 14…. Comenzó con la extraordinaria impresión que me produjo la visión del planeta Tierra flotando en la inmensidad del espacio”….
” En la culminación de una experiencia cumbre, la presencia de la Divinidad llegó a convertirse en algo palpable y comprendí que la vida en el Universo no era sólo un accidente basado en un proceso de sección al azar. Era evidente que el Universo tenía una dirección y un significado…
“Luego mis pensamientos se centraron en la vida que se desarrolla diariamente en el planeta….Comprendí… que muchos individuos….dañaban a otros llevados por la intolerancia, el fanatismo, los prejuicios, que contribuían a incrementar la inhumanidad del hombre frente al hombre”.
“Qué podríamos hacerlos seres humanos para restablecer las relaciones armoniosas tan necesaria entre nosotros y el ambiente?.
La ciencia y la tecnología solas no pueden producir ese efecto. La tarea corresponde a la conciencia de los individuos…. Podemos decir que los múltiples problemas de la humanidad se reducen a un solo problema fundamental: el de modificar la conciencia”.

O como sostiene Rusell en “La revolución de la conciencia”: “Es muy fácil decir son ellos los que deben cambiar, pero debemos recordar que nosotros somos también uno de “ellos”: Y soy uno de esos miles de personas que necesitan perfeccionar su nivel de conciencia, es más yo soy la única persona responsable de eso en el planeta. Nadie más va a cambiarme si no lo hago yo”.

Abocarse al conocimiento de sí mismo, entonces, es una poderosa fuerza que puede desarrollar el hombre, porque lo pone en contacto con Leyes que rigen la evolución de los seres conscientes del Universo.

¿Cuál sería un método para comenzar el análisis de nuestra personalidad?. ¿Cómo hacer para conocernos?.
1) Adoptar una actitud de predisposición, de serenidad, claridad en las ideas e inspiración: No se puede realizar un análisis sincero y profundo durante la vorágine del día, ni en un solo día, sino en los momentos de calma, conectándonos con el Espíritu Protector u otro estado espiritual, y/o a través de la lectura. Hacernos el tiempo y el lugar.
2) Sinceridad para con nosotros mismos: A poco que analicemos que no son las situaciones naturales del vivir las que nos producen rebeldías, desconformidades, intolerancia, rabia, etc., sino que es nuestra incapacidad, la carencia de una cualidad , o la falta de experiencia en ese aspecto de la vida, lo que hace que nos manifestemos de una u otra forma.
Es importante entonces, no justificarnos, tener objetividad para analizar nuestra limitaciones mara manera algunas situaciones y no proyectar en hechos o personas la causa de nuestras dificultas.
Así mismo, descubrir aquellas cualidades o potencia que también forman parte de nuestra personalidad, y apoyarnos en ellas, para enfocar la vida desde una óptica integral.

3) Comenzar el análisis en forma retrospectiva a nuestros 13 ó 14 años:
¿ Por qué a esa edad?. Porque en ella el ser entra en su Libre Albedrío, por que comienza a ser responsable de lo que piensa, siente y hace, aunque la personalidad no se haya desarrollado completamente conciencia de nuestro yo y la influencia que éste tiene en otras personas.

4) Frente a la pregunta ¿Cómo soy? ¿ Cómo me relaciono con los demás? ¿Cómo creo que me ven los demás?:

Comenzar analizando lo más evidente, las acciones, luego los pensamientos, espontáneos y elaborados, y lo mismo con los sentimientos. Primero dentro del hogar como hijos, padres, hermano, cónyuge y luego en cada uno de los lugares donde actuemos. Finalmente la postura que tenemos ante la vida como hombres y mujeres y de qué forma creemos cumplir con ella.

• Nuestras acciones: ¿Molestan los demás?.¿Cuáles? ¿Por qué? Y lo más evidente, nuestra forma de expresión, pues nuestros gestos y palabras reflejan lo que pensamos y sentimos.
La palabra tiene poder, fuerza y tanto puede servir parea estimulas, apoyar, conducir, dialogar como para descalificar, criticar, juzgar, ironizar.

¨* Nuestros pensamientos: El pensamiento es una fuerza impulsiva, creadora, que alimenta los sentimientos y ambas se proyectan en las acciones.
“Quien domina sus pensamientos es dueño de su conducta”. Dice León Denis.”El pensamiento es creador y no obra alrededor nuestro influenciando a nuestros semejantes en bien o en mal. Obra sobre todo en nosotros. Modelamos nuestra alma y su envoltura por nuestros pensamientos.”

Agrega el mundo espiritual:”Hay todo un proceso que se opera en la mente cuando el ser se predispone voluntaria y conscientemente a analizar sus pensamientos. Su comprensión se ensancha, adquiere mayor lucidez y fuerzas, que hace que muchas veces pueda advertir tendencias erróneas y sublimarlas. …”

• Nuestros sentimientos: Ellos se alimentan de los pensamientos y estos a su vez dirigen los sentimientos. El sentimiento es una fuerza que trasciende más allá de los pensamientos, que el ser puede conscientemente desarrollar y pertenece a las potencias del espíritu.
El desarrollo de los sentimientos es lo que debilita los personalismos.
Por ejemplo debilitamos el orgullo amando, porque aprendemos a colocarnos en el lugar del otro, a solidarizarnos, a pedir ayuda…
Debilitamos la rebeldía amando, porque encauzamos más universalmente nuestros reclamos.
Debilitamos la violencia amando, porque somos capaces de reconocer al semejante nuestro igual, Etc.
Y reconocer también los estados positivos que tenemos y apoyarnos en ellos.
El estado de valoración sostenido y sencillo, da lugar al agradecimiento y éste al optimismo necesario para enfrentar las dificultades de la vida.
El conocimiento de nuestra personalidad es un aprendizaje que ocupa toda nuestra existencia. Siempre hay algo que mejorar, fortalecer, descubrir o perdonar.

Es necesario entonces, que tomemos conciencia de la responsabilidad y del compromiso evolutivo que tenemos para con la presente existencia, de la oportunidad de superarnos, de aprender, de adquirir experiencias, de sublimar y encauzar energías, de compensar el pasado, de saldar deudas, y agradecer esta posibilidad de vida y progreso a pesar de las contrariedades, dolores o pruebas morales o materiales que debemos atravesar. Porque es allí donde nos templamos, donde nosotros espíritus, nos hacemos más sabios, más fuertes, más humildes, más solidarios y entramos conscientemente a colaborar con el gran plan armónico de la Creación.
________________________________________
fin de artículo

 

La mediumnidad

Facultad del espíritu que permite la comunicación de los espíritus encarnados con los espíritus desencarnados. La poseen muchos seres, pero su desarrollo y ejercicio requiere de una serie de cuidados, conocimientos y disciplina para que su empleo sea realmente provechoso para el medium, los espíritus que se comunican y las personas que reciben su manifestación. Nos dice el mundo espiritual: “El conocimiento espírita está basado en la comunicación mediúmnica con los seres desencarnados. Esta es la mayor revelación en la vida del hombre, su mayor esperanza y su mayor consuelo. Ello sintetiza la vida inmortal y la indestructibilidad espiritual”.
 TOMADO DE: http://sev.org.ar/sitio/

 

ALLAN KARDEC EN WIKIPEDIA

Allan Kardec

Allan Kardec
Allan Kardec portrait001.jpg
Nacimiento 3 de octubre de 1804
Bandera de Francia Lyon, Francia
Fallecimiento 31 de marzo de 1869 (64 años)
París (Francia)
Nacionalidad francesa
Campo espiritismo
Sociedades Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas
Cónyuge Amelia Gabriela Boudet

Allan Kardec (n. Lyon, 3 de octubre de 1804 – m. París, 31 de marzo de 1869, inhumado en entierro civil el 2 de abril) fue el seudónimo del pedagogo francés Hippolyte Léon Denizard Rivail, quien es conocido hoy como el sistematizador del Espiritismo.

Biografía y obra

Hizo sus primeros estudios en Lyon y los completó en Yverdon (Suiza), como discipulo y colaborador de Pestalozzi, conocido pedagogo suizo.

Rivail nunca cursó estudios universitarios, pero ejercio como profesor de enseñanza secundaria siguiendo el modelo de Pestalozzi. Rivail afirma en su autobiografia hablar alemán, inglés, italiano español y holandés.1 En 1831 pasó a formar parte de la Real Academia de Arras. En 1824 ya se había trasladado a París, donde se dedicó a la enseñanza. Lo hizo primero en la institución fundada por él mismo sobre el modelo del Centro de Pestalozzi, y más tarde de forma privada, cuando problemas económicos le obligaron a la liquidación de su instituto y a desenvolverse como tenedor de libros y como contable de tres casas de comercio, además de ocuparse en la traducción de obras inglesas y alemanas.2 Contrajo matrimonio en 1832 con la institutriz Amelia Boudet, nueve años mayor que él, y fue en este periodo de su vida cuando elaboró y publicó, los siguientes libros:

  • 1828: Plan propuesto para el mejoramiento de la instrucción pública.
  • 1829: Curso práctico y teórico de Aritmética, según el Método de Pestalozzi, con modificaciones.
  • 1831: Gramática francesa clásica.
  • 1846: Manual de los exámenes para los diplomas de capacidad.
  • 1848: Catecismo gramatical de la lengua francesa.

Un segundo periodo biográfico comenzó para Rivail cuando, en 1854, oyó hablar por primera vez del fenómeno de las “mesas parlantes”, al que solo empezó a conceder crédito tras haber sido testigo, en mayo de 1855, de inexplicables fenómenos relacionados con mesas ambulatorias y giratorias o “danzantes”, así como con la llamada “escritura automática”. Persuadido de la existencia de una región espiritual habitada por almas inmortales desencarnadas con las que era posible comunicarse, Rivail se decidió a examinar una voluminosa colección de escritos psicográficos que le proporcionaron amigos espiritistas interesados en su juicio y empezó a asistir con regularidad a sesiones, preparado siempre con una serie de preguntas que le eran respondidas de “manera precisa, profunda y lógica”, a través de los sujetos a los que el Espiritismo denomina “médiums”, porque actúan como intermediarios en las comunicaciones con las supuestas almas desencarnadas. Toda esta materia, debidamente “repasada y corregida” por la entidad espiritual que se identificó ante Rivail como “la Verdad”, sirvió de base al cuerpo de doctrina de El libro de los espíritus, su obra aparecida el 18 de abril de 1857, cuya primera edición se agotó en pocos días, llegándose a la décimo sexta3 en vida del autor. En los Prolegómenos de esta obra se lee: “Los Espíritus anuncian que los tiempos designados por la Providencia para una manifestación universal han llegado ya, y que siendo ministros de Dios y agentes de su voluntad, su misión es la de instruir e ilustrar a los hombres, abriendo una nueva era a la regeneración de la humanidad. Este libro es la recopilación de su enseñanza.”

El éxito de El Libro de los Espíritus propició la fundación de la Revue Spirite y la constitución formal, en 1858, de la Sociedad Espiritista de París, que Rivail presidiría hasta su muerte.

Su “espíritu protector” le había informado de que en una existencia previa, en el tiempo de los druidas, ambos se habían conocido en la Galia y él se llamaba “Allan Kardec”. El Libro de los Espíritus fue el primer trabajo en que el autor sustituyó por este su nombre real, y el acta de nacimiento del Espiritismo latino, que, a diferencia del anglosajón, defiende el supuesto reencarnacionista, particularmente como explicación del origen de las desigualdades entre los hombres, con frecuencia aparentemente injustas. Los espíritus -escribe Hereward Carrington- “que se comunican a través de los médiums franceses aseguran que la reencarnación es un hecho, en tanto que los que hablan por boca de los médiums ingleses y americanos declaran que no es cierto. ¿Cómo podemos conjugar esas discrepancias? (…) son un verdadero obstáculo para muchos espiritistas (…). Los espíritus afirman que después de la muerte no son omniscientes. Por el contrario, llegan a la otra vida con todos sus prejuicios, creencias y opiniones (…) se limita(n) a expresar su propia creencia, que puede o no ser verdad”.4

Desde el principio, Allan Kardec afirmó “que los Espíritus, siendo simplemente las almas de los hombres, no tienen ni conocimiento supremo ni sabiduría suprema; que su inteligencia depende del progreso que hayan hecho y que su opinión no es más que una opinión personal”, por lo que “no se debe dar ciegamente crédito a todo lo que dicen los Espíritus”.5 A lo largo de sus escritos habla de espíritus superiores e inferiores: “encuéntranse en el mundo de los Espíritus, como en la tierra, todos los géneros de perversidad y todos los grados de superioridad intelectual y moral”:6 espíritus buenos y malos, espíritus menores, espíritus malvados y rebeldes, espíritus errantes, espíritus vulgares y espíritus mentirosos “que usurpan a menudo nombres conocidos y venerados” y “dicen haber sido Sócrates, Julio César, Carlomagno, Fenelon, Napoleón, Washington, etc.” La “comprobación que de su identidad puede tenerse (…) es, efectivamente, difícil; pero si no puede conseguirse tan auténtica como la que resulta de un acta del estado civil, puédese obtenerla presuntiva, por lo menos, con arreglo a ciertos indicios”.7 En Qué es el Espiritismo, Rivail también admite que algunos espíritus son “mentirosos, fraudulentos, hipócritas, malvados y vengativos” y capaces de utilizar lenguaje grosero. Autores espiritistas posteriores han repetido advertencias en el mismo sentido, que apoyan la afirmación de Allan Kardec: “la sustitución de los Espíritus (…) es una de las dificultades del Espiritismo práctico; pero nunca hemos dicho que la ciencia espiritista fuese fácil, ni que se la pueda alcanzar bromeando, siendo en este punto igual a otra ciencia cualquiera”.8

Nuevas obras serían sustanciales en la labor de sistematización de las ideas espíritas o espiritistas, ideas que, siendo la clave de su interpretación de las religiones, de orientación unificadora, Allan Kardec no consideraba de índole propiamente religiosa, sino científica, por no estar fundadas en fe ni revelación sobrenatural algunas, sino en la reflexión sobre el hecho de experiencia de las comunicaciones de los propios seres fallecidos: “El Espiritismo es a la vez una ciencia de observación y una doctrina filosófica. Como ciencia práctica, consiste en relaciones que pueden establecerse con los Espíritus; como doctrina filosófica, comprende todas las consecuencias morales que se desprenden de semejantes relaciones. Podríamos definirlo así: El Espiritismo es la ciencia que trata de la naturaleza, origen y destino de los espíritus y de sus relaciones con el mundo corporal.”9 Las principales entre las obras aludidas fueron: El Libro de los Médiums (1860), Qué es el Espiritismo (1862), El Evangelio según el Espiritismo (1864), El Cielo y el Infierno o la Justicia divina según el Espiritismo (1865), La génesis, los milagros y las profecías según el Espiritismo (1867). Han aparecido, asimismo, ediciones póstumas.

Es interesante que las exposiciones de Allan Kardec viesen la luz en años próximos a los de la aparición de obras como Manifiesto del Partido Comunista de K. Marx y F. Engels o El origen de las especies, de Ch. Darwin, mientras se asistía al momento de esplendor del Positivismo y el materialismo filosóficos y científicos. En relación con el primero, Allan Kardec presentó su “nueva doctrina filosófica” como respondiendo “a las aspiraciones del hombre respecto del porvenir; pero como apoya la teoría de éste en bases positivas y racionales, se amolda al espíritu positivista del siglo”, haciendo “sus prosélitos precisamente en la clase ilustrada, y esto en todos los países del mundo”.10 En cuanto al segundo, la coincidencia del Espiritismo con la Iglesia Católica en su oposición al materialismo, así como en la moral centrada en la caridad, le hacían incomprensible la, por otra parte, coherente condena de Roma, formalizada en la inclusión, en 1864, de las obras de Kardec en el entonces vigente Índice de libros prohibidos. El rechazo eclesiástico ya había dado lugar, por ejemplo, a la quema de 300 libros espiritistas llevada a cabo en 1861 en Barcelona, tras haber sido confiscados por el obispo de esta diócesis a través del Santo Oficio.11 “El Espiritismo”, escribe Rivail, “es la prueba patente de la existencia del alma, de su individualidad después de la muerte, de su inmortalidad y de su suerte verdadera; es, pues, la destrucción del materialismo, no con razonamiento, sino con hechos.”12

Referencias

  1. Jump up “Biografía de Allan Kardec”, en: Allan Kardec: Qué es el Espiritismo, ed. Kier, Buenos Aires, 1976, p 134
  2. Jump up Ob. cit., pp. 134-135
  3. Jump up El químico y astrónomo Camille Flammarion recordó este dato en su Discurso pronunciado ante la tumba de Allan Kardec. En Allan Kardec: Qué es el Espiritismo, ed. cit., p. 126
  4. Jump up Carrington, H.: Parapsicología y mediumnismo. Eds. Picazo, Barcelona, 1981, p. 46
  5. Jump up Qué es el Espiritismo, ed. cit., p. 52
  6. Jump up Ob, cit., p. 91
  7. Jump up Allan Kardec: El Libro de los Espíritus, Introducción, XII. Editores Mexicanos Unidos, México, 1976, p. XXXVI
  8. Jump up El Libro de los Espíritus., ed. cit., pp. XXXVIII-XXXIX
  9. Jump up Qué es el Espiritismo, Prólogo. Ed. cit., p. 8
  10. Jump up Ob. cit., p. 32
  11. Jump up “Biografía de Allan Kardec”, ed. cit., pp 147-148
  12. Jump up Qué es el Espiritismo, ed. cit., p. 54

Véase también

Enlaces externos

POLÉMICAS ESPIRITISTAS

En alguna ocasión hemos dicho que si a día de hoy nos preguntasen cuál fue la mayor aportación del maestro Allan Kardec, diríamos que más allá de su labor de sistematizador de las enseñanzas de los espíritus y definidor de las bases de esta ciencia filosofía y moral, su más importante legado es su ACTITUD.

Y es que desde la actitud adecuada llegará el conocimiento adecuado; sin embargo, el conocimiento adecuado en manos de una actitud inadecuada degenera irremediablemente. De ello, desgraciadamente, tenemos muchos  ejemplos, incluso en las filas del movimiento espiritista.

El siguiente artículo, de la autoría del maestro lionés, publicado en la Revue Spirite en su número de Noviembre de 1858  es una demostración más de esa ACTITUD intelectual y moral de altos vuelos de la que Kardec hizo gala y que una vez reivindicamos y que nos gustaría fuera reverdecida de forma permanente  en la labores del Movimiento Espiritista.

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POLÉMICA ESPIRITISTA

Se nos ha preguntado varias veces porqué no respondemos, en nuestro periódico, a los ataques de ciertas publicaciones dirigidas contra el Espiritismo en general, contra sus partidarios, y de alguna forma incluso contra nosotros. Nosotros creemos que, en ciertos casos, el silencio es la mejor respuesta.

Es por otra parte un género de polémica que nosotros hemos tomado la decisión de abstenernos, pues puede degenerar en personalismos; no solamente nos repugna, sino que nos tomaría un tiempo que podríamos emplearlo útilmente, y sería poco interesante para nuestros lectores, que se asocian para instruirse y no para oír diatribas más o menos espirituales; una vez asumido en este camino, sería difícil de salir, es por lo que nosotros preferimos no entrar, y pensamos que el Espiritismo sólo ganará en dignidad. Nosotros no tenemos hasta el presente más que aplaudir nuestra moderación; no nos desbiaremos, y no daremos jamás satisfacción a los amantes del escándalo.

Pero hay polémica y polémica; hay una de la cuál no recusaremos nunca: es la discusión seria de los principios que profesamos. De todas formas, es aquí incluso donde hay una distinción que hacer; se trata apenas de ataques generales, dirigidos contra la doctrina, sin ningún objetivo determinado que el de criticar, y por parte de personas que toman una postura de rechazar todo lo que no comprenden, no merecen mayor atención; el terreno que gana cada día el Espiritismo es una respuesta suficientemente perentoria y que les debe probar que sus sarcasmos no producen un gran efecto; también resaltamos que las burlas interminables de que hasta poco tiempo eran víctimas los simpatizantes de la doctrina espírita se extinguen poco a poco. Preguntamos si existen motivos para reir cuando vemos las ideas nuevas adoptadas por tantas personas eminentes; algunos no ríen más que al principio y por costumbre, mientras otros, absolutamente no ríen más y esperan.

Observamos todavía que, entre los críticos, hay muchas personas que hablan sin conocer el asunto, sin importarles profundizar; para responderles es necesario recomenzar sin cesar las explicaciones más elementales y repetir lo que hemos escrito, algo que nosotros creemos inútil. Lo mismo no ocurre con aquellos que han estudiado y que no han comprendido todo, aquellos que quieren seriamente esclarecerse, que levantan objeciones conociendo la causa y de buena fe; sobre este terreno nosotros aceptamos la controversia, sin adularnos por resolver todas las dificultades, lo que sería demasiado presuntuoso. La ciencia espírita se encuentra en su comienzo, y no nos han dicho aún sus secretos, por mayores que sean algunas maravillas que nos han desvelado. ¿ Qué ciencia no tiene hechos aún misteriosos e inexplicables? Nosotros confesaremos sin vergüenza nuestra insuficiencia sobre todos los puntos a los cuales no nos sea posible responder. Así, lejos de rechazar las objeciones y las preguntas, nosotros las solicitamos, con tal que no sean inútiles y no nos hagan perder nuestro tiempo en futilidades, porque es un medio de esclarecer.

Es ahí a lo que nosotros llamamos una polémica útil, y lo será siempre que tenga lugar entre personas serias que se respeten bastante para no apartarse de conveniencias.

Se puede pensar diferentemente y no por ello estimarse menos. ¿Qué buscamos todos, en definitiva, en esta cuestión tan palpitante y tan fecunda del Espiritismo? Para esclarecernos: nosotros, desde el primero al último, buscamos la luz, algo de ella, y, si nosotros emitimos nuestra manera de ver, no es más que una opinión individual que no pretendemos imponer a nadie; nosotros la entregaremos a la discusión , y estamos todos dispuestos a renunciar si se nos demuestra que estamos en el error. Esta polémica nos la hacemos todos los días en nuestra Revista por las respuestas o las refutaciones colectivas que nos embarga en el deber de hacer un propósito en tal o cuál artículo, y aquellos que nos hacen el honor de escribirnos trayéndonos siempre la respuesta a lo que nosotros pedimos, a pesar de no poder darla individualmente por escrito, pues el tiempo material no nos lo permite siempre. Sus preguntas y sus objeciones están sujetas al estudio que aprovechamos para nosotros mismos y que estamos felices de aprovecharlo con nuestros lectores tratándolos a medida que las circunstancias conducen los hechos que puedan tener provecho.

Es un placer para nosotros igualmente dar verbalmente las explicaciones que nos puedan ser pedidas por las personas que nos honran con su visita, y en las conferencias imprimen una benevolencia recíproca en las cuales nos esclarecemos mutuamente.

TOMADO DE: http://grupoespiritaisladelapalma.wordpress.com/2013/10/22/polemicas-espiritistas/

JACQUES PECATTE

EL KARDECISMO HOY

POR JACQUES PECATTE

“El espiritismo está lejos de haber dicho su última palabra
en cuanto a sus consecuencias, pero es inquebrantable en
su base, porque esta base está asentada sobre los hechos”.
“Marchando con el progreso, el espiritismo jamás
será superado, porque, si nuevos descubrimientos le
demostraran que está equivocado sobre un punto, se
modificaría en ese punto; y si una nueva verdad se revela,
la acepta”. (La Génesis, carácter de la revelación espírita,
N° 55)
Con estas palabras, Allan Kardec insiste en los principios
fundamentales que ha puesto en evidencia y que
constituyen las bases del espiritismo experimental
y filosófico. Además, expresa claramente que el
espiritismo nunca será dogmático y por tanto, si fuera
necesario, deberá plegarse a los cuestionamientos
en función de nuevos descubrimientos que vengan a
contradecir uno u otro de sus principios. Se encuentra
allí el sentido de una postura intelectual lógica y
rigurosa, que ha permitido la eclosión de un cuerpo
de doctrina meticulosamente elaborado a partir de
la experiencia y la reflexión, dentro de un espíritu de
análisis y síntesis donde nada fue dejado al azar.
Sin duda alguna fue necesario todo el rigor del
pedagogo Rivail convertido en Allan Kardec, para
descifrar el sentido de las manifestaciones póstumas a
fin de extraer de ellas un conjunto de leyes naturales.
Las informaciones recibidas fueron analizadas y
organizadas por un trabajo metódico y razonado, con la
participación de algunos médiums de confianza, para
permitir la realización de la obra fundamental El Libro
de los Espíritus.
Ninguna otra gran obra, ni antes ni después de Allan
Kardec, ha dado cuenta de los grandes principios
metafísicos del universo a partir de la comunicación
con los espíritus. Hubo pues, un antes y un después
de Allan Kardec; antes, existía aún la gran nebulosa
de teorías diversas, mal definidas e influenciadas por
las religiones, aunque ya personajes brillantes como
Emmanuel Swedenborg (1688-1772) o Jean Reynaud
(1806-1863) habían sido, de alguna manera, precursores
del espiritismo.
En primerísimo lugar, se debe a Allan Kardec el hecho
de haber introducido la comunicación espírita en
los campos de la ciencia y la filosofía, a partir de un
estudio que recurre a la lógica y la razón, dentro de una
reflexión intelectual y moral. Aún aquellos que se han
alejado de su pensamiento, como Charles Richet y otros
metapsiquistas, han reconocido en él al precursor de
una conducta nueva e inédita, la de un hombre riguroso
que se ha colocado sobre un terreno experimental
e intelectual, con una grandeza de miras que ya no
tenía nada en común con las concepciones habituales
del esoterismo y del misticismo religioso. Adoptó la
palabra espiritismo para desmarcarse del espiritualismo
anglosajón; hizo entrar los fenómenos en una nueva
era, la de la experiencia y la reflexión intelectual. Y,
contrariamente a las posiciones dogmáticas tomadas
en su nombre, él mismo se cuidó mucho de todo
dogmatismo, ubicando al pensamiento espírita dentro
de una perspectiva evolutiva, donde el espiritismo
nunca debería ser sobrepasado por el progreso. Y es
esta noción la que, todavía hoy, genera debates: ¿sería
el kardecismo una doctrina detenida en el más allá, en
la no habría más nada que descubrir? El propio Allan
Kardec deseaba que su doctrina no se convirtiera en
un dogma inmutable, lo que expresó con “El espiritismo,
marchando con el progreso, nunca será rebasado…”
Si bien el kardecismo es y sigue siendo un aporte
considerable en sus bases esenciales, ha sido
necesario, sin embargo, afinar ciertas nociones, lo que
a menudo hemos tenido oportunidad de hacer en
esta revista, como por ejemplo todo lo que se refiere
a los términos de expiación, prueba y resignación
(Editorial – Journal Spirite N° 82). Sin desnaturalizar el
conjunto de principios puestos de relieve por Allan
Kardec, los progresos y transformaciones de nuestras
sociedades han impuesto reajustes en cierto número
de puntos y precisiones complementarias sobre temas
sociales como el suicidio, la eutanasia, el aborto o
la homosexualidad. ¿Es eso injuriar al fundador del
espiritismo? Ciertos espíritas lo creen, encerrándose en
un dogmatismo neo-religioso que se aleja del fondo
mismo de un pensamiento abierto y progresista que
siempre debe ser capaz de interrogarse acerca de lo que
ya no estaría de acuerdo con los progresos científicos,
intelectuales y sociales de nuestras civilizaciones.
Así, aún hoy, subsisten querellas escolares entre los
dogmáticos y los progresistas, por el hecho de que el ser
humano a menudo necesita marcos muy establecidos
y referencias inmutables y definitivas. Por el contrario,
es preciso interrogarse permanentemente sobre
conocimientos, a veces mal meditados, que pueden
convertirse en lecciones recitadas de memoria.
La evolución de los conceptos
Respecto a la cuestión de las pruebas y expiaciones,
volvamos sobre el tema con algunos argumentos
complementarios. Para comprender estas nociones, es
preciso en primer lugar situarse en el contexto histórico
de la época de Allan Kardec: el espiritismo nacía en
un universo judeo-cristiano bajo el Segundo Imperio
en Francia. ¿No hacía falta entonces una necesaria
transición para pasar de una espiritualidad a otra, del
catolicismo al espiritismo? La idea podría afinarse
en tiempos futuros más favorables, y por otra parte,
eso es lo que ha venido ocurriendo progresivamente
en la historia espírita después de Allan Kardec. Al
leer la obra del fundador, se experimenta cierta
dificultad en conciliar la resignación ante la prueba y
la responsabilidad activa del libre albedrío. Es como si
hubiera hecho falta encontrar un término medio en
una transición entre la religión y el espiritismo, como
si hubiera hecho falta adaptar progresivamente al
Dios de la religión a otra concepción de la divinidad. Y
ya en la época, la contradicción fue ruda; nada le fue
escatimado a Allan Kardec que había franqueado una
frontera inaceptable para la religión. Es sobre esto que
hay que reflexionar cuando la noción de expiación,
heredada de la religión, ya no conviene a nuestro
pensamiento espírita de hoy. La simple relación de
causa a efecto es una noción mejor adaptada, noción
ya desarrollada por Allan Kardec y que de hecho se
basta a sí misma.
Hay otro elemento de importancia a hacer entrar
en juego, y es que la comunicación espírita se ha
perpetuado en el tiempo y a través de testimonios
individuales de espíritus, hemos podido discernir
mejor este principio natural de la relación de causa a
efecto. Un espíritu que hace su balance en el más allá
y que viene a participar en sesión espírita, se convierte
en un elemento determinante de comprensión.
Cuando, por ejemplo, un espíritu mide sus fracasos o
sus inconsecuencias, si se arrepiente amargamente
de ellos, no siente por ello la capa de plomo de un
juicio divino y de un castigo. Siente ante todo lo que
él es, lo que no ha hecho y debía haber hecho; es
confrontado a su propia naturaleza, a su libre albedrío
y a sus debilidades, pero no está sujeto a un juicio
de los espíritus superiores o de Dios. Sólo tiene en
sí mismo la respuesta a su propia naturaleza que ha
incumplido y que deberá superar, no por expiación,
sino tomando por sí mismo nuevas resoluciones para
una nueva encarnación. En sí, la divinidad es la ley de
la naturaleza que se impone de entrada al espíritu que
se encuentra frente a su propia verdad. He aquí lo que
hace la diferencia, y no es inconveniente revisar en la
obra inicial un vocabulario que deja entrever un severo
juicio divino. Precisar y afinar ciertas nociones no es
injuriar a Allan Kardec, puesto que él mismo había
anticipado esta eventualidad.
Las conclusiones del congreso de Santos
En el mismo orden de ideas, la Confederación Espírita
Panamericana – CEPA – siempre ha militado por una
reflexión actualizada de los conceptos espíritas y
su último congreso, en Santos, Brasil (del 5 al 9 de
septiembre de 2012), se realizó sobre el tema: Las
perspectivas contemporáneas de la teoría espírita
de la reencarnación.
Resalta de este congreso, dentro de la síntesis de
reflexiones comunes y compartidas, un cierto número
de conclusiones aquí resumidas:
“- Las estadísticas muestran que la creencia en la
reencarnación y su aceptación como hipótesis científica
y filosófica, se expande en todos los continentes,
independientemente de las tradiciones culturales y
religiosas de sus respectivos pueblos y naciones.
– Episodios cada vez más frecuentes de recuerdos
espontáneos de probables vidas pasadas, en particular
entre los niños, así como la hipnosis regresiva y las
experiencias mediúmnicas que acceden a presuntas vidas
anteriores, ofrecen hoy una rica fuente de estudios que
refuerza la teoría reencarnacionista.
– La aceptación de la hipótesis palingenésica, en particular
a partir de un enfoque racional y filosófico, apoyado por
indicios o evidencias que se verifican en el campo de la
ciencia experimental, vienen a confirmar las propuestas
fundamentales del espiritismo, enunciadas en las obras
de Allan Kardec y en las obras complementarias de
filósofos, científicos, escritores y pensadores que, después
de él, han desarrollado una filosofía espírita dentro de una
perspectiva progresista, laica y de libre pensamiento.

– Estamos ante un nuevo paradigma filosófico y
científico que merece el estudio, la profundización de la
investigación y la aplicación práctica en todos los campos
del conocimiento del ser humano.
– La reencarnación no es para considerarla como un dogma
religioso, sino como un conocimiento capaz de dotar al
individuo y la sociedad de una responsabilidad personal y
colectiva respecto al progreso individual y social.
– A la luz de la filosofía espírita, la reencarnación puede ser
vista como un poderoso instrumento para buscar la justicia
social, reduciendo progresivamente las desigualdades y
las injusticias. Éstas jamás deben ser interpretadas como
consecuencia de una presunta justicia divina, sino como
el resultado del orgullo, el egoísmo y el desprecio por las
leyes naturales. La propuesta ética espírita combate estos
tropiezos humanos y contribuye a la construcción de una
sociedad más justa y solidaria.
– A diferencia de antiguas creencias como la metempsicosis
o de concepciones reencarnacionistas inspiradas en el
cristianismo, el hinduísmo u otros, la palingenesia espírita
indica que el espíritu reencarna para progresar y no para
pagar sus faltas. Así, la visión espírita es esencialmente
pedagógica, ejerciendo un rol importante en la educación
progresiva del espíritu inmortal, contribuyendo igualmente
a la toma de conciencia de la humanidad en el sentido de
evitarle el consumismo excesivo y la falsa prosperidad.
– La palingenesia espírita es un instrumento de
conocimiento de sí, de educación y progreso ético
individual y colectivo. De acuerdo con las leyes naturales,
especialmente con los valores de justicia, amor y caridad,
la reencarnación según el espiritismo, contiene elementos
de convicción científicos, filosóficos y éticos de carácter
universal. La evolución consistirá en un acercamiento de
los pueblos y las culturas en favor del progreso, la paz y la
fraternidad”.
Nuestra asociación suscribe totalmente esta visión
reactualizada de la reencarnación, a partir de
reflexiones sobre la aplicación de una moral espírita
que esté conforme con los principios fundamentales
del kardecismo, y que, al mismo tiempo, esté en
concordancia con los progresos científicos y las
evoluciones sociales de nuestro tiempo.

TOMADO DE:
LE JOURNAL SPIRITE N° 91 JANVIER 2013

JACQUES PECATTE

EL KARDECISMO HOY

POR JACQUES PECATTE

“El espiritismo está lejos de haber dicho su última palabra
en cuanto a sus consecuencias, pero es inquebrantable en
su base, porque esta base está asentada sobre los hechos”.
“Marchando con el progreso, el espiritismo jamás
será superado, porque, si nuevos descubrimientos le
demostraran que está equivocado sobre un punto, se
modificaría en ese punto; y si una nueva verdad se revela,
la acepta”. (La Génesis, carácter de la revelación espírita,
N° 55)
Con estas palabras, Allan Kardec insiste en los principios
fundamentales que ha puesto en evidencia y que
constituyen las bases del espiritismo experimental
y filosófico. Además, expresa claramente que el
espiritismo nunca será dogmático y por tanto, si fuera
necesario, deberá plegarse a los cuestionamientos
en función de nuevos descubrimientos que vengan a
contradecir uno u otro de sus principios. Se encuentra
allí el sentido de una postura intelectual lógica y
rigurosa, que ha permitido la eclosión de un cuerpo
de doctrina meticulosamente elaborado a partir de
la experiencia y la reflexión, dentro de un espíritu de
análisis y síntesis donde nada fue dejado al azar.
Sin duda alguna fue necesario todo el rigor del
pedagogo Rivail convertido en Allan Kardec, para
descifrar el sentido de las manifestaciones póstumas a
fin de extraer de ellas un conjunto de leyes naturales.
Las informaciones recibidas fueron analizadas y
organizadas por un trabajo metódico y razonado, con la
participación de algunos médiums de confianza, para
permitir la realización de la obra fundamental El Libro
de los Espíritus.
Ninguna otra gran obra, ni antes ni después de Allan
Kardec, ha dado cuenta de los grandes principios
metafísicos del universo a partir de la comunicación
con los espíritus. Hubo pues, un antes y un después
de Allan Kardec; antes, existía aún la gran nebulosa
de teorías diversas, mal definidas e influenciadas por
las religiones, aunque ya personajes brillantes como
Emmanuel Swedenborg (1688-1772) o Jean Reynaud
(1806-1863) habían sido, de alguna manera, precursores
del espiritismo.
En primerísimo lugar, se debe a Allan Kardec el hecho
de haber introducido la comunicación espírita en
los campos de la ciencia y la filosofía, a partir de un
estudio que recurre a la lógica y la razón, dentro de una
reflexión intelectual y moral. Aún aquellos que se han
alejado de su pensamiento, como Charles Richet y otros
metapsiquistas, han reconocido en él al precursor de
una conducta nueva e inédita, la de un hombre riguroso
que se ha colocado sobre un terreno experimental
e intelectual, con una grandeza de miras que ya no
tenía nada en común con las concepciones habituales
del esoterismo y del misticismo religioso. Adoptó la
palabra espiritismo para desmarcarse del espiritualismo
anglosajón; hizo entrar los fenómenos en una nueva
era, la de la experiencia y la reflexión intelectual. Y,
contrariamente a las posiciones dogmáticas tomadas
en su nombre, él mismo se cuidó mucho de todo
dogmatismo, ubicando al pensamiento espírita dentro
de una perspectiva evolutiva, donde el espiritismo
nunca debería ser sobrepasado por el progreso. Y es
esta noción la que, todavía hoy, genera debates: ¿sería
el kardecismo una doctrina detenida en el más allá, en
la no habría más nada que descubrir? El propio Allan
Kardec deseaba que su doctrina no se convirtiera en
un dogma inmutable, lo que expresó con “El espiritismo,
marchando con el progreso, nunca será rebasado…”
Si bien el kardecismo es y sigue siendo un aporte
considerable en sus bases esenciales, ha sido
necesario, sin embargo, afinar ciertas nociones, lo que
a menudo hemos tenido oportunidad de hacer en
esta revista, como por ejemplo todo lo que se refiere
a los términos de expiación, prueba y resignación
(Editorial – Journal Spirite N° 82). Sin desnaturalizar el
conjunto de principios puestos de relieve por Allan
Kardec, los progresos y transformaciones de nuestras
sociedades han impuesto reajustes en cierto número
de puntos y precisiones complementarias sobre temas
sociales como el suicidio, la eutanasia, el aborto o
la homosexualidad. ¿Es eso injuriar al fundador del
espiritismo? Ciertos espíritas lo creen, encerrándose en
un dogmatismo neo-religioso que se aleja del fondo
mismo de un pensamiento abierto y progresista que
siempre debe ser capaz de interrogarse acerca de lo que
ya no estaría de acuerdo con los progresos científicos,
intelectuales y sociales de nuestras civilizaciones.
Así, aún hoy, subsisten querellas escolares entre los
dogmáticos y los progresistas, por el hecho de que el ser
humano a menudo necesita marcos muy establecidos
y referencias inmutables y definitivas. Por el contrario,
es preciso interrogarse permanentemente sobre
conocimientos, a veces mal meditados, que pueden
convertirse en lecciones recitadas de memoria.
La evolución de los conceptos
Respecto a la cuestión de las pruebas y expiaciones,
volvamos sobre el tema con algunos argumentos
complementarios. Para comprender estas nociones, es
preciso en primer lugar situarse en el contexto histórico
de la época de Allan Kardec: el espiritismo nacía en
un universo judeo-cristiano bajo el Segundo Imperio
en Francia. ¿No hacía falta entonces una necesaria
transición para pasar de una espiritualidad a otra, del
catolicismo al espiritismo? La idea podría afinarse
en tiempos futuros más favorables, y por otra parte,
eso es lo que ha venido ocurriendo progresivamente
en la historia espírita después de Allan Kardec. Al
leer la obra del fundador, se experimenta cierta
dificultad en conciliar la resignación ante la prueba y
la responsabilidad activa del libre albedrío. Es como si
hubiera hecho falta encontrar un término medio en
una transición entre la religión y el espiritismo, como
si hubiera hecho falta adaptar progresivamente al
Dios de la religión a otra concepción de la divinidad. Y
ya en la época, la contradicción fue ruda; nada le fue
escatimado a Allan Kardec que había franqueado una
frontera inaceptable para la religión. Es sobre esto que
hay que reflexionar cuando la noción de expiación,
heredada de la religión, ya no conviene a nuestro
pensamiento espírita de hoy. La simple relación de
causa a efecto es una noción mejor adaptada, noción
ya desarrollada por Allan Kardec y que de hecho se
basta a sí misma.
Hay otro elemento de importancia a hacer entrar
en juego, y es que la comunicación espírita se ha
perpetuado en el tiempo y a través de testimonios
individuales de espíritus, hemos podido discernir
mejor este principio natural de la relación de causa a
efecto. Un espíritu que hace su balance en el más allá
y que viene a participar en sesión espírita, se convierte
en un elemento determinante de comprensión.
Cuando, por ejemplo, un espíritu mide sus fracasos o
sus inconsecuencias, si se arrepiente amargamente
de ellos, no siente por ello la capa de plomo de un
juicio divino y de un castigo. Siente ante todo lo que
él es, lo que no ha hecho y debía haber hecho; es
confrontado a su propia naturaleza, a su libre albedrío
y a sus debilidades, pero no está sujeto a un juicio
de los espíritus superiores o de Dios. Sólo tiene en
sí mismo la respuesta a su propia naturaleza que ha
incumplido y que deberá superar, no por expiación,
sino tomando por sí mismo nuevas resoluciones para
una nueva encarnación. En sí, la divinidad es la ley de
la naturaleza que se impone de entrada al espíritu que
se encuentra frente a su propia verdad. He aquí lo que
hace la diferencia, y no es inconveniente revisar en la
obra inicial un vocabulario que deja entrever un severo
juicio divino. Precisar y afinar ciertas nociones no es
injuriar a Allan Kardec, puesto que él mismo había
anticipado esta eventualidad.
Las conclusiones del congreso de Santos
En el mismo orden de ideas, la Confederación Espírita
Panamericana – CEPA – siempre ha militado por una
reflexión actualizada de los conceptos espíritas y
su último congreso, en Santos, Brasil (del 5 al 9 de
septiembre de 2012), se realizó sobre el tema: Las
perspectivas contemporáneas de la teoría espírita
de la reencarnación.
Resalta de este congreso, dentro de la síntesis de
reflexiones comunes y compartidas, un cierto número
de conclusiones aquí resumidas:
“- Las estadísticas muestran que la creencia en la
reencarnación y su aceptación como hipótesis científica
y filosófica, se expande en todos los continentes,
independientemente de las tradiciones culturales y
religiosas de sus respectivos pueblos y naciones.
– Episodios cada vez más frecuentes de recuerdos
espontáneos de probables vidas pasadas, en particular
entre los niños, así como la hipnosis regresiva y las
experiencias mediúmnicas que acceden a presuntas vidas
anteriores, ofrecen hoy una rica fuente de estudios que
refuerza la teoría reencarnacionista.
– La aceptación de la hipótesis palingenésica, en particular
a partir de un enfoque racional y filosófico, apoyado por
indicios o evidencias que se verifican en el campo de la
ciencia experimental, vienen a confirmar las propuestas
fundamentales del espiritismo, enunciadas en las obras
de Allan Kardec y en las obras complementarias de
filósofos, científicos, escritores y pensadores que, después
de él, han desarrollado una filosofía espírita dentro de una
perspectiva progresista, laica y de libre pensamiento.

– Estamos ante un nuevo paradigma filosófico y
científico que merece el estudio, la profundización de la
investigación y la aplicación práctica en todos los campos
del conocimiento del ser humano.
– La reencarnación no es para considerarla como un dogma
religioso, sino como un conocimiento capaz de dotar al
individuo y la sociedad de una responsabilidad personal y
colectiva respecto al progreso individual y social.
– A la luz de la filosofía espírita, la reencarnación puede ser
vista como un poderoso instrumento para buscar la justicia
social, reduciendo progresivamente las desigualdades y
las injusticias. Éstas jamás deben ser interpretadas como
consecuencia de una presunta justicia divina, sino como
el resultado del orgullo, el egoísmo y el desprecio por las
leyes naturales. La propuesta ética espírita combate estos
tropiezos humanos y contribuye a la construcción de una
sociedad más justa y solidaria.
– A diferencia de antiguas creencias como la metempsicosis
o de concepciones reencarnacionistas inspiradas en el
cristianismo, el hinduísmo u otros, la palingenesia espírita
indica que el espíritu reencarna para progresar y no para
pagar sus faltas. Así, la visión espírita es esencialmente
pedagógica, ejerciendo un rol importante en la educación
progresiva del espíritu inmortal, contribuyendo igualmente
a la toma de conciencia de la humanidad en el sentido de
evitarle el consumismo excesivo y la falsa prosperidad.
– La palingenesia espírita es un instrumento de
conocimiento de sí, de educación y progreso ético
individual y colectivo. De acuerdo con las leyes naturales,
especialmente con los valores de justicia, amor y caridad,
la reencarnación según el espiritismo, contiene elementos
de convicción científicos, filosóficos y éticos de carácter
universal. La evolución consistirá en un acercamiento de
los pueblos y las culturas en favor del progreso, la paz y la
fraternidad”.
Nuestra asociación suscribe totalmente esta visión
reactualizada de la reencarnación, a partir de
reflexiones sobre la aplicación de una moral espírita
que esté conforme con los principios fundamentales
del kardecismo, y que, al mismo tiempo, esté en
concordancia con los progresos científicos y las
evoluciones sociales de nuestro tiempo.

TOMADO DE:
LE JOURNAL SPIRITE N° 91 JANVIER 2013

SOBRE UN ENSAYO DE ALLAN KARDEC

 

 

 

 
 
 


MEDITACIONES ESENCIALES: 222
 
SOBRE UN ENSAYO DE ALLAN KARDEC
 
©Giuseppe Isgró C.
 
 
Denota, sin duda alguna, profunda percepción de la realidad sobre la reencarnación y sus leyes vinculantes,  el ensayo de Allan Kardec, signado con el N° 222, de El Libro de los Espíritus, -Obra cumbre del pensamiento universal-, que comentamos.
 
Quienes, ahora, lo leemos, vemos con naturalidad los distintos aspectos comentados por el maestro de Lyon, y forman parte de nuestro bagaje de conocimientos normales, ya que constituyen conceptos básicos y esenciales en el ámbito de la Doctrina Universal, hoy en día.
 
Es cierto, hoy en día. Pero, que ocurría en el tiempo en que se publicó El libro de los Espíritus, en 1857?
 
En esa época, Allan Kardec, con su magna obra, volvía a colocar en el tapete el tema de la Reencarnación y la Ley de compensación, entre otros principios, después de que, durante 1.600 años, ese movimiento nacido en el primer Concilio de Nicea, en la ciudad de Isnik, Turquía, en el año 325 de nuestra era, comenzara un proceso sistemático, a sangre y fuego, de tergiversación histórico-espiritual que culminó en el olvido, virtualmente total, del tema de la reencarnación, en la memoria colectiva del mundo occidental.
 
Es cierto que hubo pensadores que se ocuparon del tema de la reencarnación, como fue el caso de Marsilio Ficino, en el siglo XV, durante el  Renacimiento, quien les explicaba a sus discípulos que, al leer un ensayo de Plotino, tuviesen presente de que se trataba del mismo Espíritu de Platón, lo que indica que conocía la temática con precisión. Además, Ficino percibía que él mismo era una reencarnación del ilustre filósofo ateniense. La elevación de su obra, entre la que se cuenta su Teología Platónica, denota un nivel equivalente entre Platón, Plotino y Marsilio Ficino. Es decir, un hilo conductor se manifiesta en el pensamiento de los tres.
 
En el siglo XIX, el tema de la Reencarnación se reactiva con Allan Kardec, con la publicación de El Libro de los Espíritus, marcando una nueva era a partir de entonces: La del Espíritu.
 
También retoma la temática palingenésica  Madame Blavasky, en 1875, con la fundación de la Sociedad Teosófica, y el excelente grupo de ocultistas franceses. Hacia finales del siglo XIX, el Dr. Gerard Encausse, -Papus-, publica un excelente libro sobre Reencarnación, y el tema ya pasa a ser materia de estudio en el ámbito occidental.
 
En Oriente, siempre se mantuvo la continuidad en el estudio de la Reencarnación, desde la más remota antigüedad. Las Leyes de Manú, del siglo XXXVIII antes de nuestra era, hablan de Reencarnación y de la ley del karma; el Bagavad Gita, es una joya del pensamiento universal que aporta un conocimiento avanzado sobre ambas doctrinas y otros que les son inherentes. El hinduismo, el budismo, y otras corrientes de pensamientos, al igual que los más importantes pensadores de todos los tiempos, sustentan ideas claras y precisas al respecto.
 
Tomando en cuenta que Kardec se inicia en la investigación espirita en 1854, y que la publicación de El libro de los Espíritus se lleva a cabo el 18 de abril de 1857, es decir, tres años después, la labor que llevó a cabo este insigne humanista fue gigantesca, de por sí. Solamente la concepción de las preguntas que formuló a los Espíritus, el ordenamiento de las respuestas, las repreguntas, y los comentarios que en toda la obra va colocando, en donde su propia percepción tiene algo importante que aportar, demuestran un intenso trabajo y una preparación previa importante. Sin duda, el elevado nivel formativo en la cultura clásica y en las doctrinas orientalistas, le aportaban una visión trascendental que contribuyó a la universalidad de su pensamiento.
 
Este capítulo, que constituye un comentario de Allan Kardec, al anterior de El Libro de los Espíritus, sobre la Pluralidad de Existencias, indica que, en solo tres años de estudio, había desarrollado su pensamiento sobre la Reencarnación y todas las leyes que les son vinculantes, además de de una visión integral de la doctrina espirita. Su excelencia permite que, aún después de tanto tiempo, conserven plena vigencia.
 
Repetimos, hoy nos parecen ideas normales, pero, en su época, Kardec fue un pionero, y el primero que, en el siglo XIX retoma el hilo de continuidad, en la materia, en el mundo occidental, dando acceso al sol del porvenir, del progreso y de la sabiduría espiritual en un grado como nunca antes lo hubo, y pese al férreo esfuerzo de la tergiversación histórico espiritual nacida en Nicea.
 
Empieza la nueva era de luz ya imparable, a partir de entonces, y hoy, con las investigaciones científicas realizadas por las más importantes universidades del mundo, alcanzan, ya, a más de cinco mil los casos de reencarnación científicamente comprobados. Entre los eminentes exponentes descuellan las figuras de los Dres. Ian Stevenson y Hamendra Nath Banarjee.
 
Empero, se cuentan por millares los estudiosos de la Reencarnación y de las leyes que les son inherentes, que están transformando la conciencia de la humanidad a nivel global. Muchas instituciones vinculadas con la espiritualidad deberán, en corto tiempo, reformular sus doctrinas, so pena de desaparecer del escenario, por cuanto han dejado, ya, de representar la verdad universal.
 
La verdad universal se impone siempre; la luz evacua la oscuridad. El bien prevalece sobre el mal. El conocimiento emancipará al ser humano. Los temas vinculados con la Doctrina de la Reencarnación y la ley del karma, y otros principios inherentes, contribuirán a forjar esa humanidad con la conciencia elevada creadora de la nueva edad de oro en el planeta Tierra.
 
Hoy en día más del 80% de la humanidad cree en la supervivencia del Espíritu y en la Reencarnación. El resto, es cuestión de tiempo. De nada sirve cerrar los ojos frente a la realidad y tratar de opacar la luz del sol con un dedo.
 
Concluimos, dejando constancia de que, una de las obras más portentosas sobre el tema de la Reencarnación y sus valores intrínsicos, es la de la andaluza Amalia Domingo Soler, que lo estudia en las más amplias vertientes y variantes. Sus obras: Hechos que prueban…, Te perdono, y su extensa bibliografía, ofrecen al estudioso la más completa enciclopedia sobre la Reencarnación. En cada ensayo se plasma el genio inigualable de esta insigne y relevante exponente de la Doctrina Universal.