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BIOGRAFÍA DE ALLAN KARDEC POR HENRI SAUSSE (CONTINUACIÓN)

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    En ocasión del 1° de enero de 1862,  habiendo recibido Allan Kardec de los espiritistas lioneses un simpático comunicado,  cuyos testimonios de gratitud y respeto eran apoyados por cerca de doscientas firmas,  el Maestro a dio a nuestros mayores la respuesta siguiente,  que iba dirigida asimismo a todos los espiritistas de Francia y del extranjero:

    “Mis queridos hermanos y amigos de Lyon:

    “La nota colectiva que han tenido  a bien enviarme en ocasión de año nuevo,  me ha causado vivísima satisfacción,  probándome que han conservado ustedes un buen recuerdo de mí;  pero,  lo que me dio más placer en este documento espontáneo fue encontrar,  entre las numerosas firmas que en él figuran,  las de representates de todos los grupos,  porque pone de relieve la armonía que reina entre ellos.  Me siento feliz al comprobar que han comprendido el objeto de esta organización,  cuyos resultados pueden ya apreciar,  pues debe ser evidente ahora para ustedes que una sociedad única hubiese sido punto menos que imposible.

    “Les agradezco, mis buenos amigos, los votos que formulan en mi favor:  los de esta ciudad son los que escucha Dios.  Queden,  por consiguiente,  satisfechos,  pues Él los acoge,  dándome a diario gran júbilo por ver que el establecimiento de una nueva doctrina a la cual me he consagrado se engrandece y prospera con maravillosa rapidez estando yo vivo aún.  Aprecio como un gran favor del cielo el ser testigo del bien que ella produce ya.  Esta certidumbre,  de la cual recibo todos los días los más emocionantes testimonios,  me paga con usura todos mis trabajos y fatigas;  no pido a Dios más que una gracia,  y es que me dé la fuerza física necesaria para llegar al término de mi tarea,  que esta lejos de haber concluído,  mas,  ocurra lo que ocurriere,  tendré siempre el consuelo de estar seguro de que la simiente de las nuevas ideas,  por doquier difundidas,  es imperecedera.  Más feliz que muchos otros,  que sólo laboraron para el porvenir,  me es dado ver los primeros frutos de mi trabajo.  Si algo lamento es que la exiguidad de de mis recursos personales no me permita poner por obra los planes que concebí para el adelanto todavía más rápido dee la doctrina,  pero si Dios en su sabiduría lo ha dispuesto de modo distinto,  legaré esos planes a mis sucesores que,  sin duda,  serán más dichosos.

    “No obstante la escasez de los recuersos materiales,  el movimiento que se opera en la opinión ha soprepasado todas las esperanzas.  Crean,  hermanos míos,  que el ejemplo de ustedes no habrá dejado de tener en ello su influencia.  Y reciban mis felicitaciones por la forma como comprenden y practican la doctrina.

    “Al punto a que  han llegado hoy las cosas y viendo la marcha del Espiritismo a través de los obstáculos que se sembraron en su ruta,  puede decirse que las dificultades mayores han sido vencidas;  la doctrina ha tomado su jerarquía y se ha emplazado sobre cimientos que desafían desde ya los esfuerzos de sus adversarios.  Nos preguntamos cómo una doctrina que torna felices y mejores a los seres humanos puede tener enemigos,  pero ello es natural:  la implantación de las mejores cosas en sus comienzos hiere siempre intereses;  ¿no ha ocurrido así con todas las invenciones y los descubrimientos que revolucionaron la industria?  Aquellos que que son hoy considerados como benéficos y de los cuales no se pudiera ya prescindir,  ¿no han tenido encarnizados enemigos?  Toda ley que reprima un abuso,  ¿no tiene en su contra a cuantos viven de abusos?  ¿Cómo pretenderán ustedes que una doctrina que conduce al reino de la caridad efectiva no sea combatida por cuantos viven del egoísmo?  ¡Y bien se les alcanza los numerosos que son en la tierra!  Al principio,  se propusieron matarla por medio de la burla,  mas hoy echan de ver que tal arma es impotente y que bajo el fuego de los sarcasmos ha continuado su camino sin vacilar.  No creen ustedes que por eso van a confesarse vencidos;  no, el interés natural es más tenaz;  reconociendo que se trata de una potencia con la cual hay desde ya que contar,  organizarán más serios asaltos,  peor éstos sólo servirán para probar la debilidad de los atacantes.  Unos la acometerán directamente con palabras y hechos y la persiguirán hasta en las personas de sus adeptos,  a quienes intentarán desmoralizar a fuerza de triquiñuelas,  en tanto otros,  en secreto y por caminos sinuosos,  buscarán minarla solapadamente.  Dense,  pues,  por advertidos de que la lucha no ha terminado.  Se me ha prevenido de que realizarán un esfuerzo supremo,  pero no teman,  ya que la garantía del buen éxito radica en esta divisa,  que es la de todos los verdaeros espiritistas:  Fuera de la caridad no hay salvación.  Izadla  alto,  pues constituye la cabeza de Medusa para los egoístas.

    “La táctica que han puesto ya en ejecusión los enemigos de los espiritistas,  pero que emplearán con más ardor aún,  consiste en procurar dividirlos creando sistemas divergentes y suscitando entre ellos la desconfianza y la envidia.  No caigan ustedes en la trampa y tengan por cierto que quienquiera busque,  por el medio que fuere,  destruir la armonía,  no puede estar animado de buenas intenciones.  Por esta razón,  les invito a emplear la máxima prudencia en la formación de sus grupos, no solamente para tranquilidad de ustedes, sino también en interés de sus tareas.

    La naturaleza de los trabajos espiritistas exige calma y recogimiento;  Ahora bien,tal recomiento no será posible si les distraen discusiones y la expresión de sentimientos malévolos.  No habrá sentimientos malévolos si exite fraternidad,  mas no puede haber fraternidad con egoístas,  ambicioso y orgullosos.  Con orgullosos que se sienten lesionados por todo,  ambiciosos que se considerarán burlados si no consiguen la supremacía y egosístas que solamente piensan en sí mismos,  la cizaña no demorará en introducirse,  y tras ella sobrevendrá la disolución.  Tal quisieran nuestros enemigos y tal procuran realizar.  Si un grupo quiere hallarse en condiciones de orden,  tranquilidad y estabilidad,  es menester que reine en él un sentimiento fraternal.  Todo grupo o sociedad que se forme sin tener por base la caridad efectiva carecerá de vitalidad,  mientras que aquellos que se constituyan conforme al verdadero espíritu de la doctrina se considerarán como miembros de una familia que,  no pudiendo habitar todos bajo el mismo techo,  residen en lugares diferentes.  La rivalidad entre ellos sería un contrasentido;  no puede existir donde reina la verdadera caridad, ya que no hay dos maneras de concebir esta última.  Reconozcan,  pues,  al verdadero espiritista en la práctica de la caridad,  así en pensamientos como en palabras y acciones, y díganse que cualquiera que abrigue en su alma sentimientos de animosidad,  rencor,  odio,  envidia o celos,  se miente a sí mismo si pretende comprender y practicar el Espiritismo.  <<El egoísmo y el orgullo matan las sociedades particulares,  así como los pueblos y la sociedad en general>>…”

    Fuera útil citar la totalidad de estos consejos,  tan justos como prácticos,  pero debemos limitarnos en razón del espacio de que disponemos.

    A pedido de los espiritistas de Lyon y de Burdeos,  hizo Allan Kardec en septiembre y octubre un prolongado viaje de propaganda,  sembrando por doquiera la buena nueva pero prodigando sus consejos sólo a quienes se los solicitaban.  La invitación que le dirigieron los grupos lioneses constaba de quinientas firmas.  Una obra especial ha dado cuenta de este viaje de más de seis semanas,  durante el cual presidió el Maestro más de cincuenta reuniones en veinte ciudades,  en que recibió la más cordial acogida y se sintió feliz al comprobar los inmensos progresos del Espiritismo.

    A porpósito de los viajes de Allan Kardec ciertas influencias hostiles han difundido el rumor de que eran hechos a expensas de la Sociedad parisiense de Estudios espiritistas,  sobre cuyo presupuesto  hacía pesar él  igualmente todos sus gastos de correspondencia y sotén.  El Maestros refuta así esta afirmación errónea:

    “Muchas personas,  sobre todo de provincias,  pensaban que los gastos de tales viajes eran a cargo de la Sociedad de París;  debimos rectificar tal error cuando la ocasión se presentaba;  y a aquellos que pudieran todavía compartirlo,  les recordamos lo que hemos dicho en otra circunstancia (número de junio de 1862,  pág. 167, “Revista Espírita”),  que la Sociedad se limita a proveer a sus gastos corrientes y que carece de reservas;  para que ella pudiera acumular un capital,  tendría que proponérselo,  y es precisamente lo que no hace ni quiere hacer,  porque su objeto no consiste en la especulación,  ni en un número mayor de adherentes que abonen su cuota agregaría nada a la importancia de los trabajos;  su influencia es enteramente moral y está dentro del carácter de sus reuniones,  que dan a los extraños la idea de una asamblea grave y seria.  En esto radica su más poderoso medio de propaganda.  Ella no podría,  pues,  proveer a tales gastos.  Los de viaje,  como todos aquellos que irroga la correspondencia relacionada con el Espiritismo,  son sufragados con mis recursos personales y mis economías,  acrecentadas con el producto de mis obras,  sin lo cual nos sería imposible  subvenir a todas las cargas derivadas de la obra que hemos emprendido.  Lo cual decimos sin vanidad,  sino únicamente para tributar homenaje  a la verdad y para edificación de quienes se figuran que juntamos dinero”.

    

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About René Dayre Abella Hernández

Desde pequeño fui testigo de fenómenos de carácter paranormal que se daban en mi entorno y en mi propia persona, lo que me llevó a investigarlos desde un ángulo y una perspectiva rigurosa. Establecí contacto con estudiosos de la casuística paranormal que juzgaban estos fenómenos desde una óptica dialectico-materialista, muy acorde con los tiempos y el panorama ideológico que imperaba en mi país. Más adelante en la medida que estos fenómenos paranormales se acentuaron con mayor peso y asiduidad en mi persona quise encontrales una solución fuera del esquema mecánico organicista. De esta manera fui trillando caminos en la búsqueda de una respuesta lógica, pero trascendente del fenómeno. Ingresé como miembro activo de la Sociedad Teosófica, a la vez que establecía nexos y vínculos con espíritas que me mostraron una exposición más actualizada de la Doctrina Espírita tal como la codificó el Maestro Allan Kardec, pero dentro del contexto paradigmático de nuestros días. Muchas de mis vivencias de carácter trascendental o pananormal las he relatado en mi libro de crónicas y memorias Banes: La Piel de la Memoria. En estos momentos me considero un espírita convencido y me propongo de manera muy humilde reivindicar la naturaleza prístina del Espiritsmo racionalista, laico e iconoclasta que codificó Allan Kardec, cuando enmarcó su sistema filosófico y científico dentro del contexto positivista de las ciencias, desarrollado por Augusto Compte, muy en boga en su época, de las distorsiones que por ignorancia o mala fe han arrojado sobre él las masas y el gran público. Además del Espiritismo me apasionan los temas concernientes a la psicología transpersonal, particularmente el pensamiento desarrollado por Roberto Assagioli, la psicología profunda de Jung, y la transcomunicación instrumental.

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